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COMUNIDADES EDUCATIVAS TRABAJAN EN CONJUNTO PARA FORTALECER LA POLITICA NACIONAL DE CONVIVENCIA ESCOLAR

El día jueves en el Salón Gabriela Mistral de la Secretaría Regional Ministerial de Educación, ubicado en Ignacio carrera Pinto N°1259, participaron de una jornada de trabajo estudiantes de seis establecimientos educacionales; docentes y asistentes de la educación; equipos de gestión y de convivencia escolar; madres, padres y apoderados; y representantes de Secreducs y Deprovs, con experiencias asociadas a convivencia escolar. 

El objetivo de esta iniciativa es fortalecer la política vigente mediante un proceso que permita otorgar valor público a las ideas expresadas por parte de los actores involucrados en la convivencia escolar, al interior de las comunidades educativas y en sus territorios, a partir de las cinco dimensiones que sustentan la Política Nacional de Convivencia Escolar: Ética, Formativa, Gestión de Convivencia, Modos de Convivir y Contextos de Aprendizaje, trabajándolo en grupos focales 

Como primer antecedente a considerar, se estima que la política vigente cuenta con los elementos fundamentales para cumplir su rol como documento orientador de la convivencia en las comunidades educativas. Es importante recordar que esta política afinca sus raíces en el Informe Delors (1996) de la UNESCO, que sentó las bases de una nueva mirada sobre la calidad de la educación al enfocarla hacia el desarrollo de las competencias necesarias para vivir en el siglo XXI, entre ellas, la de aprender a vivir juntos. 

Sin embargo, la actualización se hace necesaria a la luz de la publicación e implementación de la Política de Reactivación Educativa Integral “Seamos Comunidad” del Ministerio, así como también del Nuevo Contrato Social para la Educación propuesto recientemente por UNESCO (2022), sobre el cual se sustenta el Nuevo Paradigma Educativo, a cuya construcción se busca aportar a través del resultado de este proceso.  

El seremi de Educación, Valentín Aguilera Gómez, señaló que “la emergencia que dejó la pandemia nos obliga a transformar las escuelas en lugares donde nuestros niños y niñas no solamente aprendan, sino que sean felices. Debemos trabajar unidos para construir comunidades educativas, centradas en el cuidado mutuo”. 

Para poner en diálogo las dimensiones con los actores, se trabajó sobre el método de grupos focales según la pertinencia e involucramiento de los participantes con los temas que abordó cada una de las dimensiones. La síntesis de esas conversaciones fue recogida, analizada y constituirá un material pertinente, rico y validado por la reflexión hecha por la comunidad para la actualización de la Política Nacional de Convivencia. 

Vicente Silva, estudiante del 3°C del Liceo Industrial, Especialidad Construcción, contó sobre la actividad: “Me ha parecido genial que nos incluyan en esto a los alumnos. Es muy importante estar siempre actualizando las normas, debido al constante cambio que hay en los liceos, los alumnos que van y vienen, los nuevos que se integran. Una mejor convivencia dentro del establecimiento, permite que no hayan atados ni dramas con nadie”. 

Por su parte, Héctor Palma, representante del Centro General de Padres y Apoderados del Liceo San José indicó: “Hemos llegado a la convicción de que necesitamos que los apoderados se involucren mucho en el día a día, no solamente dejar la responsabilidad en los directivos de los colegios, sino también que los papás asuman el compromiso de hacerse partícipes de las actividades propias de cada uno de los establecimientos educacionales de Magallanes. Mejorar la educación no sólo en la parte académica, sino la personal, que es fundamental”. 

Finalmente, Cristina Vega González, coordinadora nacional de Convivencia Escolar del Ministerio de Educación, quien lideró la jornada, indicó que “tuvo una muy buena recepción por parte de los participantes. Agradecieron mucho el espacio de conversación, de escucha, y de ser parte de un levantamiento de política pública”.