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LA GUERRA DEL DON por PABLO CRUZ

En 1920, cuando los conservadores perdían, como casi nunca, una elección presidencial y aparecía como reformista Arturo Alessandri, el presidente Sanfuentes no encontró nada mejor que inventar una supuesta guerra con Bolivia. Se conoció como “la guerra de don  Ladislao”, por el ministro de Guerra Ladislao Errázuriz.

La imprudente e irresponsable maniobra política derivó en ataques contra quienes rechazaban la maniobra conservadora, entre otros, el saqueo e incendio de la Federación de Estudiantes de Chile, en Santiago, y el saqueo e incendio de la Federación Obrera, en Magallanes, acusados de antipatriotas.

Hoy, otro presidente  inventó también su guerra, al parecer suponiendo que las protestas contra los abusos y la inequidad no podían ser espontáneas de los chilenos, siempre tan sumisos y acostumbrados a aguantar todo lo que los gobiernos, y otros sectores poderosos, impusieran.

Así es que se tenía que tratar de una guerra externa, por lo que el gobierno aseguró que se trataba de acciones concertadas de activistas extranjeros. El fiscal que investiga los desmanes, declaró a los medios periodísticos que no había ninguna evidencia de la presencia de extranjeros.

El gobierno reaccionó molesto y entregó al Ministerio Público un informe secreto entregado por la Agencia de Inteligencia gubernamental que “probaba” la injerencia extranjera reproduciendo declaraciones de Mon Laferte, de conocidos futbolistas (ninguno de ellos extranjeros) y de un grupo de rock de Corea del Sur.

Conocido el informe trucho, fue desacreditado por expertos y la guerra de extranjeros quedó en ridículo, no solo nacional, sino internacional como lo publicaron medios de Corea del Sur.

Los memes riéndose del gobierno chileno se han vuelto virales.

Pero el gobierno sigue en guerra, con un coronel, el intendente de Santiago, que manda mil carabineros para impedir las protestas ciudadanas que, pese a los guerreros, seguirán.