Valoran defensa especializada que brinda programa NAD a infancia vulnerada en el seno familiar

En una región como Magallanes, llevar defensa especializada a sus cuatro provincias es una afirmación de igualdad: un niño en Puerto Williams tiene exactamente el mismo derecho a una defensa de calidad que uno en Punta Arenas o en Santiago. De ahí que, a cuatro años de su implementación a nivel regional, el Programa de Representación Jurídica “La Niñez y la Adolescencia Se Defienden” (NAD), dependiente de la Corporación de Asistencia Judicial (CAJ), continúe avanzando en la protección de los derechos fundamentales de niñas, niños y adolescentes insertos en un contexto familiar.
En total, son nueve los profesionales que se desempeñan en esta línea de atención especializada. El equipo recibió la visita del seremi de Justicia y Derechos Humanos, Cristóbal Fernández Jofré, y del director regional de la CAJ, Alejandro Donatti Otárola, oportunidad en la que se destacaron los alcances de este trabajo fundamental con sello regional.
“Lo importante es que hoy en Magallanes los niños cuentan con asesoría especializada; no solo en aquellos casos de mayor vulnerabilidad, sino que también se ha ampliado el espectro. Este programa cumple con una función fundamental, abriendo además la categoría de perfiles de niños que pueden acceder a la asesoría jurídica especializada, a la representación y también a otro tipo de prestaciones psicosociales”, resaltó el seremi Fernández. Con esto, la CAJ consolida una oferta pública robusta institucional que convive con el Programa Mi Abogado: mientras este último interviene cuando existe una separación del entorno familiar, el Programa NAD asegura por sí mismo un estándar de protección inédito para la infancia que permanece en su núcleo.
Tras recorrer las instalaciones y dialogar con el equipo, la autoridad valoró el diagnóstico interno realizado por los funcionarios y las proyecciones en materia de infraestructura, dejando en claro el flujo técnico y administrativo que conllevan estas mejoras: “El equipo conoce de primera mano sus requerimientos y desafíos operativos. Estaré muy pendiente ahora a que el programa formalice y canalice estas necesidades mediante el diseño técnico de proyectos específicos bajo el liderazgo de la Dirección Regional de la CAJ, y sin duda una vez que la institución formule y presente los proyectos de mejora, contarán con todo mi respaldo desde la Seremía para gestionar los apoyos necesarios dentro de las competencias de nuestro rol ministerial”.
Alejandro Donatti, director regional de la CAJ, valoró que el seremi conozca en terreno la realidad del programa NAD, así como el trabajo desarrollado por los funcionarios durante estos cuatro años en todo el territorio regional: “Es sumamente importante que se interiorice de los desafíos que tenemos como programa y de lo que queremos mejorar, para así contar con un trabajo mancomunado junto a nuestra Seremía, viendo cómo fortalecer el programa en aspectos puntuales de infraestructura y dotación”.

Rocío Espinoza Gómez, abogada coordinadora de la línea de representación jurídica especializada “La Niñez y Adolescencia Se Defienden” (desde septiembre de 2025), ha tenido la misión de potenciar y reordenar la labor de dicho centro, integrado además por cuatro abogados curadores ad litem, dos trabajadoras sociales, un técnico jurídico y un profesional administrativo. Ella subrayó los avances en el diálogo con el intersector: “Que todos entendamos que estamos haciendo un trabajo conjunto y no de uno en contra del otro, nos ha ayudado a salir adelante con acuerdos que, en definitiva, benefician a todos los niños, niñas y adolescentes (NNA) que hoy representamos”. Pese a reconocer varios nudos críticos, la profesional destacó que el programa se ha posicionado gracias a un trabajo de “evangelización” a nivel comunal y regional. Con base en ello, se ha beneficiado a una gran cantidad de NNA mediante el apoyo en sus procesos jurídicos, “ayudándolos a informarse, a participar y a que su opinión, en definitiva, sea tomada en consideración en los tribunales —principalmente los de familia— a la hora de tomar una decisión”.

Los casos más recurrentes de sus representados —que van desde la gestación hasta quienes cumplen los 18 años— corresponden principalmente a situaciones de maltrato, tanto físico como psicológico. También atienden a un número significativo de NNA extranjeros. Como parte del intersector, el programa NAD representa corporativamente a la víctima, de modo que el proceso reparatorio de la vulneración queda a cargo de otras instituciones dentro de un espectro amplio de intervención