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«..Soñé que volvía a amanecer soñé con otoños ya lejanos mi luz se ha apagado, mi noche ha llegado, busqué tu mirada y no la hallé..»canta Nino Bravo

1.- Iba con mucho compromiso y convicción a cada conmemoración del 11 de septiembre. Desde que marchabamos a la mala y se reprimía con fuerza desmedida, hasta que con el término de la dictadura se abrieron más espacios y nos fuimos por la Alameda, entrando primero por San Martín, luego Amunategui, hasta que logramos pasar por frente a La Moneda, lo que fue impedido después que lanzarán una molotov en Morande 80.
Por muchos años fue una constante marchar junto a mis compañeros de la organización sindical, pero me vi obligado a aminorar las participaciones y luego dejar de asistir, cuando me hicieron una encerrona con el claro objetivo de golpearme, lo que fue impedido por otros militantes de izquierda, que se dieron cuenta de lo que pasaba.
Y es que convencido de que uno milita y participa en un referente mientras comparte tácticas y estrategias, creía también que el individuo tiene la facultad de decidir no continuar en ese espacio, cuando ve que sus expectativas no van acorde con el decir y hacer de la organización en la que se encuentra.
Craso error. Uno se transforma en paria, alguien despreciable para los mismos que antes te golpearon la espalda y te invitaron a un sinfín de actividades. Se utiliza con liviandad extrema el rótulo de traidor y aparecen por todas partes justicieros decididos a lavar la afrenta que se piensa se infligió.
A nuestra organización por entonces le llovieron las exigencias. Primero algunos jerarcas concluyeron que yo no debía seguir presidiendo la organización y exigieron perentoriamente mi salida, como si la organización fuera de propiedad de ellos y no un instrumento de trabajadores regido por estatutos, en la que participan seres pensantes, independientes y autónomos, no puros militantes que agachan cabeza y se ponen a la tarea de cumplir la orden que llegó desde las alturas.
Un día cualquiera al llegar a la casa sindical después de una actividad de propaganda, el secretario nos recibió lívido y aun tembloroso. Al demandar la razón de su estado, nos dijo que minutos antes se había presentado un personaje conocido por todos nosotros, con arma en mano pues venía a ajustar cuentas con el traidor.
Tuvimos que luchar mucho para reconstruir nuestra organización pero lo conseguimos a pesar de todo lo que se hizo para impedirlo y estamos en paz con quienes confundieron en su momento los roles, aunque jamás les aceptaremos que pretendan erigirse en jueces.

2.- Ayer, ahora y siempre, vamos a criticar el actuar artero y cobarde, en eso no nos perdemos No se puede perseguir ni agredir a nadie por pensar distinto, cualquiera sea el espacio en el que se encuentre.
Si los argumentos no son suficientes y se mantiene la descalificación simplemente hay que hacerse a un lado. Son las acciones y los hechos los que dan cuenta de quien está en lo correcto y quien no.
El adversario es y será el capital y los caminos para combatirlo son diversos, sin que a nadie le quepa el derecho de creerse únicos representantes ni menos que sus argumentos y acciones sean los únicos válidos para el objetivo.
El sectarismo, la censura, la discrtiminación son valores que no son propios de aquellos que desean, como nosotros, cambiar la sociedad excluyente en la que vivimos.
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Nuestra fuerza la Unidad
Nuestra meta la Victoria