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Felicidad eso es lo que tu me das felicidad cada mañana al despertar felicidad desde ti y para siempre..» canta Godwana

 ¿Cuánto esfuerzo hacemos para transmitir a nuestro socios y a todos los trabajadores de la empresa, las gestiones y acciones de la organización sindical?
Y es que resulta que hasta que hicimos sindicato, en la empresa siempre nos trataron con la punta de la bota. Si no nos gustaban las cosas ahí estaba la puerta y nos invitaban fraternalmente a renunciar.
Ni siquiera tenían la mínima decencia para despedir y pagar indemnización, buscaban y buscaban excusas para echarnos sin pagar ni uno y «súper generosos» ofrecían una indemnización voluntaria que la mayoría de las veces no era siquiera la mitad de todo lo que nos debían pagar.
Nosotros, desconocidos de todo, sumando apenas con los dedos, dejábamos todo hasta ahí y aceptábamos lo que nos daban porque no siempre había tiempo para ir a la Inspección del Trabajo y reclamar.

2.- Todo cambió con el sindicato constituido.
La gente dejó de mirar al suelo y hasta encaró al jefe cuando estaba verdugueando.
Fuimos capaces de entender que se podía dar el paso, que la organización no era un cáncer y que no éramos material de uso de nadie, sino que de nosotros mismos dependía lo que se hacía y no se hacía. Eso es el sindicato.
¿Y entonces por qué estamos como acoquinados?
¿Por qué andamos haciendo la gestión casi clandestina si somos un instrumento legal? Porque tenemos una cultura errada, nos gusta trabajar sin complicarnos.
Eso es un error, el sindicato debe ser por sobretodo difusor de las luchas y proponer acciones, el sindicato es boletín, folleto, grupo de wasap, correo electrónico.
El sindicat es un instrumento de lucha que se hace grande y extiende su influencia en la medida en que difunde su accionar.
Hagamos sindicato esa es la tarea.