Cuando estamos a sólo horas de la primera cuenta presidencial del presidente Kast, se difunde una minuta
de su campaña de agosto de 2025 denominada Desafío 90. Una pieza de propaganda que no deja sombra de dudas
sobre el sustrato ideológico que está a la base. En ella se anunciaron medidas que se implementarían dentro de los
primeros noventa días de gobierno:
-La expulsión de migrantes irregulares, lo que hace poco se nos explicó, sólo fue una hipérbole, es decir una figura
literaria destinada a exagerar el punto, pero que la intención en ningún caso fue mentir.
-Criminalizar el ingreso irregular al país, ósea transformar en delincuentes a quienes hagan ingreso irregular a
nuestro territorio. Aunque nunca se aclaró como se lograría la persecución penal de quienes ya se encuentran en el
territorio nacional, y no se han sometido al proceso de regularización.
-El refuerzo de fronteras, que incluye la construcción de la famosa zanja. En campaña ésta prácticamente iba a cubrir
cientos de kilómetros de la frontera norte. Ya en el poder, se nos ha aclarado que no eran cientos de kilómetros sino
cientos de metros, los que se lograría construir. Aunque en esto no se indicó si fue una metáfora u otra figura
literaria, la que se usó para decir una cosa, y finalmente hacer otra.
-La seguridad. En campaña, siempre con un tono enérgico y tras un inédito vidrio antibalas se ofreció endurecer
penas contra el crimen organizado, intervenir barrios críticos y la segregación de líderes de bandas criminales al
interior de los penales. La pieza clave para concretar esta agenda era la ex ministra de seguridad. Destinada a ser una
verdadera zarina de seguridad, de semblante duro y siempre rodeada de personal armado, no logró desplegar sus
habilidades y competencias, ya que se le pidió la renuncia transcurridos 69 días de gobierno.
-En materia económica, en desafío 90 se planteó reducir impuestos a empresas, impulsar el empleo formal y aplicar
un importante recorte del gasto público. Sobre salud, se propuso declarar alertas y reducir listas de espera mediante
convenios público-privados. En estas materias la oferta completa de campaña, se ha volcado en el proyecto de ley
miscelánea en actual tramitación en el congreso.
Hoy sabemos que, en materia de seguridad en realidad no existía ningún plan estructurado pese a haberse
hablado hasta el hartazgo de la materia. Lo que en realidad va a suceder, es que se va a continuar ejecutando la
política de seguridad y su estrategia, construida y aprobada transversalmente durante la administración anterior. Lo
que luego de tanto maximalismo discursivo, constituye un alivio. Y ha sido un acierto del nuevo ministro de
seguridad, un político que asumió la cartera sin espacio ni tiempo para improvisar.
En materia económica, existía una serie de medidas de la agenda neoliberal extrema, que en más de 30 años
de gobiernos de centro izquierda y centro derecha, jamás pudieron prosperar. Sería una especie de revival otoñal, de
la agenda de los Chicago Boys. Esos economistas que medraron durante la dictadura militar, cuando no había un
parlamento que se opusiera, y se perseguía a sangre y fuego a la población civil. Tales son los antecedentes de
respaldo del ministro Quiroz y compañía. Una agenda que promueve beneficios para los más ricos de Chile, como si
no fuera ya suficiente la concentración y el desequilibrio en la distribución de los ingresos. Con argumentos tan
rancios como el chorreo, se pretende rebajar los impuestos a un sector donde el 1% más rico concentra el 70% de la
riqueza del país.
Resulta muy llamativo un aspecto del compromiso de campaña anunciado en agosto de 2025. Fue revelado
esta semana por parlamentarios opositores. Se ha denunciado que existía una decisión previa a la llegada a La
Moneda, para instalar ciertos temas en la opinión pública. Se propuso copar el debate público con una masa de
cambios, que por su volumen traspase cualquier obstáculo “la estrategia es agobiar a quienes se opongan,
aprovechando la popularidad inicial.” En el documento de campaña se habla incluso de la vinculación y
relacionamiento con los medios, donde se insta a buscar e “inflar” a periodistas afines.
En realidad, lo que se comenta, no es algo nuevo en las campañas políticas. Existe allí un tufillo a ese manual
que se enseñaba a jóvenes líderes en una conocida fundación ultra conservadora en los 90´en Chile. Es probable que
algunos de esos jóvenes, estén hoy gozando de las mieles del poder, y con la oportunidad de implementar esas
ideas, pero dentro de un régimen democrático. Digamos las cosas por su nombre, no es casual ni azaroso, se
evidencia un sistema orquestado para capturar el poder. Para los amantes de la historia, esto no es nada nuevo. Bajo
ropajes tecno futuristas, son los viejos principios del ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels. Parece
exagerado, pero su lectura, nos permitirá identificarlos con facilidad en el discurso y la práctica política actual.
¿Cuáles son estos?
1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al
adversario en un único enemigo.
2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo.
3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos.
4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza
grave.
5.- Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser en lenguaje popular que sea entendida fácilmente.
6.- Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas
incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el
mismo concepto. Sin fisuras ni dudas.
7.- Principio de saturación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que
cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Que las respuestas del adversario nunca
puedan contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos
sondas o de informaciones fragmentarias.
9.- Principio de la silenciación. Acallar y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contrarrestando
con la ayuda de medios de comunicación afines.
10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente,
ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que
puedan arraigar en actitudes primitivas.
11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa como todo el mundo, creando
impresión de unanimidad.
Campañas electorales en todo el mundo han aplicado esta estrategia. Algunas con éxito como en los Estados
Unidos y en Argentina, pero han sido un fracaso recientemente en Hungría, donde Víctor Orban, fue aplastado en las
urnas. Ya hemos visto en Chile la manipulación de la opinión pública, con el apoyo de grandes recursos financieros,
los medios tradicionales de prensa y TV en propiedad de partidarios, y el uso de las nuevas tecnologías de
información, IA, granjas de bots, y otros.
Tanto en Chile como en el resto del mundo, la población es cautiva de las redes sociales y del streaming, en
una carrera frenética cada día para sobrevivir en la sociedad de consumo. Presa del miedo, no sólo a ser víctima del
crimen, de morir o ser herido por delincuentes, sino también, y crecientemente, temor a la pérdida del empleo.
Temor a padecer hambre o enfermedad. En este escenario campea el discurso ultra conservador, híper agresivo, que
ofrece respuestas inmediatas, ofreciendo soluciones drásticas y dureza extrema. Mientras se ofrece eso, se preparan
las verdaderas medidas, que son extremas en cuanto a desregulación a las grandes empresas y beneficios para las
grandes fortunas, que son para quienes se gobierna.
Es lo que está en el tapete esta semana, y el ciudadano de a pie que entendió una cosa, y ahora parece que
era otra distinta, merece al menos una explicación y una disculpa.
Ernesto Sepúlveda Tornero

