El Instituto Antártico Chileno (INACH) dio a conocer los resultados del análisis de la primera campaña oceanográfica realizada con el vehículo submarino autónomo glider y que contó con el apoyo presencial de dos profesionales del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA); por parte de INACH participaron seis pilotos del glider y dos profesionales de apoyo.
El objetivo principal de esta misión, dirigida por la Dra. Lorena Rebolledo, del INACH, y desarrollada en el estrecho de Magallanes entre el 28 de mayo y el 2 de junio de 2025, fue recopilar datos oceanográficos (temperatura, salinidad, oxígeno, fluorescencia, corrientes) a lo largo de una trayectoria predefinida. La misión cubrió una ruta total de 130 km entre Punta Arenas y la punta Santa Ana, donde el glider alcanzó profundidades cercanas a 500 m en algunos tramos con más de 230 perfiles adquiridos de la columna de agua. El despliegue y la recuperación del glider se efectuaron a bordo de la lancha Defender, perteneciente a la III Zona Naval de Punta Arenas.
Tras un riguroso proceso de control y corrección de la calidad de los datos de navegación y oceanográficos, realizado por Magdalena Márquez, del INACH, con el apoyo de Mauro Pinto, de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, la información recopilada revela importantes características del estrecho de Magallanes durante el otoño.
“Las temperaturas del agua fluctuaron entre 7,8 y 7,2 °C y se observó una inversión térmica significativa, con presencia de aguas más cálidas por debajo de los 50 metros de profundidad. Esta situación pudo deberse a que la temperatura del aire fue más baja esos días. Los valores de salinidad variaron entre 31,2 y 30,6 PSU, registrándose aguas menos salinas en la superficie. La columna de agua estuvo altamente oxigenada, con valores entre 300 y 280 µmol/kg. Los niveles más bajos de oxígeno se encontraron a profundidades mayores a los 230 metros”, comenta Rebolledo.
En tanto, los valores de clorofila-a se mantuvieron generalmente bajos, pero se detectó una señal más alta en los primeros 50 metros de la columna de agua, lo que podría estar asociado a una mayor actividad fotosintética del fitoplancton.
El glider fue adquirido gracias al Programa de Equipamiento Científico y Tecnológico (Fondequip), de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). Es un vehículo autónomo submarino capaz de realizar inmersiones y ascensos sucesivos (ciclo de buceo). Durante las inmersiones, el equipo recolecta datos de navegación y científicos (temperatura, salinidad, oxígeno, etc.); algunos de estos datos se transmiten en tiempo real vía satélite Iridium cuando el glider alcanza la superficie. Cuando la misión termina y el glider es recuperado, se lleva al laboratorio, donde se extrae toda la información almacenada en él.
El equipo que participó en la misión estuvo compuesto por un grupo multidisciplinario de INACH con apoyo de personal del SHOA. Dada la alta complejidad de la zona, que presenta un alto flujo de tráfico marítimo (incluyendo barcos de gran calado), se mantuvieron estrictas medidas de seguridad, como el monitoreo continuo día y noche del glider, tráfico y el uso de un altímetro para evitar colisiones con el fondo marino.
El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).

