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DEL LOBO, UN PELO

Desde el siglo 19 que la mayoría de los chilenos hemos estado luchando por un país descentralizado. Regiones como Concepción y Valparaíso, y por supuesto Magallanes, por derecho propio, han luchado por años contra un centralismo asfixiante.

Ahora, al fin, se ha dado un paso adelante, con la toma de posesión de los gobernadores, elegidos por voto popular, como máximas autoridades de las regiones.

Hace unos días, la candidata socialista Paula Narváez acusó al gobierno de Piñera de haber boicoteado la convención constitucional, acusación que el gobierno negó. Puede que no sea verdad, pero todos los chilenos vimos que el gobierno no entregó computadores y otras facilidades mínimas para que la Convención funcionara, ni siquiera las medidas sanitarias que tanto proclama. La verdad es que al gobierno no le gusta la Convención. La derecha siempre se opuso al cambio de la Constitución de la dictadura.

Tampoco le simpatizan los gobernadores. Ello quedó en evidencia con la disminución de presupuesto para ellos, que después debió revertirse ante la presión política y con la actitud de intendentes, cono la de Magallanes, que con prepotencia anunció que no le iba a entregar el edificio de la Gobernación a Jorge Flies. Es cierto que igual tuvo que irse, pero su actitud, fue la misma de otros intendentes, representantes del Presidente, que recibieron hoscamente a los gobernadores.

La elección de los gobernadores es un paso adelante, pero no definitivo, mientras no se les entreguen todas las atribuciones que requieren y tengan a los delegados presidenciales respirando en sus espaldas.

Pero, del lobo, un pelo, es decir, peor es nada.