Campus de Puerto Natales experimentará mejoras en su infraestructura y se rediseñarán carreras

Una vista privilegiada al seno Última Esperanza, cuyas aguas reflejan los destellos del sol en días despejados, tienen las y los estudiantes que acuden al Campus de la Universidad de Magallanes en Puerto Natales, que este año cumple 30 años desde su creación.

Un año importante, porque este Campus que acoge a cerca de 200 estudiantes y ha visto titularse a unos 900 egresadas y egresados a lo largo de su historia, se beneficiará con un proyecto a tres años plazo que permitirá mejoras en su infraestructura, pero también en el rediseño de carreras y mayor vinculación con los colegios de educación secundaria.

Claudia Erebitis Gallardo, directora del Campus Universitario de la UMAG en Puerto Natales, mira con orgullo y emoción cómo se ha desarrollado el trabajo académico superior en la capital turística con carreras técnicas principalmente.

Al abordar los desafíos para el futuro, destaca este proyecto institucional (Mag 25991) alojado en la Dirección de Docencia de la Vicerrectoría Académica, que plantea tres objetivos principales. El primero se centra en el rediseño de las carreras, incluyendo la actualización de los perfiles de egreso en función de las necesidades del mercado, el fortalecimiento de la articulación con el liceo politécnico de la ciudad y la capacitación docente para las y los profesores.

El segundo objetivo apunta al mejoramiento de la infraestructura, priorizando la habilitación de baños y accesos adecuados para personas en situación de discapacidad, así como la ampliación de espacios para brindar mayor comodidad a las y los estudiantes, especialmente en áreas de encuentro que actualmente resultan insuficientes. Además, considera el fortalecimiento tecnológico mediante la mejora de proyectores, la optimización de laboratorios existentes y la implementación de nuevos espacios de este tipo.

Asimismo, el tercer objetivo está enfocado en el seguimiento estudiantil, a través de la contratación de un psicólogo que brindará apoyo en el ámbito psicoeducativo y de salud mental, respondiendo a una necesidad del Campus de Puerto Natales, donde estos servicios no estaban disponibles, a diferencia de lo que ocurre en Punta Arenas.

Claudia Erebitis destaca que esto fortalece cambios ya desarrollados: “Nosotros hemos hecho algunas transformaciones menores. Trasladar las oficinas administrativas desde el edificio central a lo que era la casa de huéspedes. Ha sido un acierto haber hecho ese cambio, ya que los estudiantes y las personas que vienen a postular una carrera tienen mejor comodidad para poder hacer su consulta, más privacidad. Y también para nuestro funcionario en un ambiente mucho más amplio para trabajar”.

Luego recuerda que, con respecto a la carrera de Técnico a Nivel Superior de Enfermería, recibieron implementos para el laboratorio que se les asignó desde Coyhaique, tras cerrarse dicho centro a propósito del funcionamiento de la Universidad de Aysén.

Su vida en la UMAG

Claudia Erebitis no esconde su orgullo a la hora de referirse al Campus natalino porque ella desde su juventud ha estado ligada a la casa de estudios superiores. Tras titularse como ingeniera en Computación e Informática en 1999, comenzó su trayectoria como docente adjunta en la UMAG. Rápidamente asumió mayores responsabilidades siendo coordinadora de carreras técnicas y con solo 31 años asumió como directora del Campus en el año 2002, dedicándole especial gratitud a la entonces Secretaria Universitaria, Magdalena Agüero.

“Cuando comencé con la función de directora, me dediqué a aprender de los funcionarios con más experiencia en sus puestos de trabajo, a quienes agradezco la paciencia y sabiduría. Sentí que debía conocer todos los departamentos que se relacionaban con el campus, no siempre hablando con los jefes de la unidad. Sino con los administrativos y funcionarios con años de trayectoria”, relata.

Además, sostiene que ser la directora ha sido un camino de aprendizaje constante porque ha debido sumar competencias que van más allá de administrar, planificar y supervisar: “Nuestros estudiantes son adultos y jóvenes que tienen distintas experiencias de vida, muchos de ellos son primera generación que estudia educación superior, llegan con expectativas de que con una carrera universitaria podrán mejorar su calidad de vida, para ellos y sus familias. Muchas veces hay que ser psicóloga, asistente social, docente, etc., ya que son demandantes de información y soluciones a sus necesidades. A veces solo hay que escuchar y otras veces guiar. Nuestra característica es que trabajamos con puertas abiertas, el estudiante, docentes, funcionarios, persona que desee conversar o consultar, puede hacerlo sin problemas”.

Es agradecida de la UMAG porque pudo perfeccionarse con un postítulo y varios diplomados en distintas áreas. “No estudié Magíster porque sentí que mi deber era estar en el campus, en ese entonces uno debía estudiar por 2 años fuera de la Universidad, a veces fuera del país, y mi vocación y dedicación era exclusiva a los estudiantes del centro”, acota.

Con cerca de tres décadas en la universidad, resalta la importancia de la mejora continua, el seguimiento de procesos y la formación integral de los estudiantes, no solo como profesionales, sino como personas. Su mayor orgullo es ver a los titulados desarrollarse y aportar en distintos ámbitos, tanto a nivel local como más allá de la región.