Entre tanta noticia estresante del ámbito político, esta semana tuvimos una buena. Se dieron a
conocer los avances en la construcción del Puente Chacao, la mayor obra de ingeniería que el estado de
Chile desarrolla en los últimos cien años, una obra titánica que unirá la Isla Grande de Chiloé con el
continente. La gran noticia es que a esta fecha tiene un avance de 63% y se proyecta que, a fines del
presente año, se llegue a superar el 72%.
El proyecto consiste en un puente colgante de 2,7 km de largo, lo que lo convierte en el puente
colgante más largo de América Latina. Tendrá 4 pistas de circulación. Contará con 3 pilas o torres más 2
macizos de anclaje, todos de hormigón armado. Tendrá su altura máxima en su pila norte, con 200 metros
sobre el nivel del mar. Dos de las tres pilas, la pila norte y la central, están fundadas en el mar con pilotes de
2,65 metros de diámetro, llegando a una profundidad máxima de 90 metros. Los 2 cables principales tienen
un diámetro de 62 cm, capaces de resistir el peso de más de 12.000 vehículos. Al día de hoy las estructuras
norte y sur del Puente Chacao ya coronaron su altura máxima (199 y 157 metros respectivamente). La Pila
Central, ubicada en medio del canal, se encuentra en sus fases finales de hormigonado. Mientras tanto en
Corea del Sur e Italia se avanza en la fundición de los aceros, la fabricación de los cables principales y las
sillas de acero que coronarán las pilas.
La conectividad entre Pargua en el continente y Chacao en la Isla Grande de Chiloé se realiza hoy a
través barcazas que transportan pasajeros y vehículos, con un viaje que dura entre 30 y 50 minutos, siempre
que las condiciones meteorológicas y de la mar lo permitan. El viaje sobre el Puente Chacao se estima que
tomará unos cuatro minutos, gracias a su doble calzada y cuatro pistas de desplazamiento.
El Puente Chacao tendrá una vida útil estimada de 100 años, el costo total de la inversión pública en
esta obra es de un billón cien mil millones de pesos, que en dólares es de mil ciento treinta y cuatro millones
de dólares (M$USD 1.134.000) y se estima que estará en operaciones a fines de 2028.
Esta es una obra de estado que ha trascendido gobiernos. La idea habría surgido en el año 1966, a
raíz de una visita que parlamentarios de la zona realizaron a los Estados Unidos. La imponente visión del
puente Golden Gate de San Francisco, hizo soñar con la posibilidad de unir a la isla al continente, mediante
un puente. La administración de Eduardo Frei Montalva, solicitó informes técnicos y financieros, que lo
hicieron desechar la idea. Varias décadas después en el gobierno del presidente Ricardo Lagos, el proyecto
tiene su inicio formal. Sin embargo, en 2006 por razones de carácter técnico el MOP debe rescindir el
contrato a la empresa que realizaba los estudios. En 2012 durante el gobierno del presidente Piñera, se
retoma el proyecto para construirlo como una obra pública de financiamiento estatal. En febrero de 2014,
en el segundo período de la presidenta Bachelet, se adjudica el contrato a un consorcio de empresas
denominado Consorcio Puente Chacao, liderado por la empresa surcoreana Hyundai, e integrado por la
noruega Aas-Jakobsen y la francesa Systra. El Puente Chacao se ha desarrollado durante siete distintos
períodos de gobierno, desde el presidente Lagos, primer y segundo período de la presidenta Bachelet,
primer y segundo período presidente Piñera, el gobierno del presidente Boric, y ahora la administración del
presidente Kast.
Una idea igual de titánica que el Puente Chacao, ronda hace décadas en la Región de Magallanes y
De La Antártica Chilena, conectar de manera continua y permanente la Isla de Tierra del Fuego con el
continente, separadas por el Estrecho de Magallanes, la distancia más cercana entre ambas orillas es de 3,7
kilómetros en el sector de Primera angostura, comuna de San Gregorio. Por primera vez, el estado de Chile
se plantea seriamente desarrollar una obra de ingeniería de esta magnitud, la iniciativa fue recogida en el
Plan de Desarrollo de Zonas Extremas de Magallanes, y espera los recursos para iniciar su estudio de pre
factibilidad.
En medios nacionales se ha difundido ampliamente una de las alternativas existentes, que sería por
sus características una obra que pondría nuevamente a Chile a la cabeza de las obras de ingeniería en
Latinoamérica. La construcción de un túnel bajo el Estrecho de Magallanes que aseguraría el flujo constante
de carga y pasajeros, sin interrupciones por causas climáticas, el viento o las fuertes corrientes. La idea ya
había surgido en los años 90´, y resurge con fuerza en el año 2023 cuando se realiza el proceso de
elaboración del plan de desarrollo de zonas extremas (PDZE).
No sólo los medios han puesto su atención en esta mega obra. Recientemente, la entidad estatal que
promueve la innovación en el Reino de Noruega, en conjunto con la embajada de Noruega en Chile,
organizaron una serie de seminarios difundiendo la experiencia noruega en proyectos de conectividad. El
consorcio Norvergian Tunneling Network que reúne a las empresas que desarrollan proyectos de túneles en
Noruega, realizó una exposición destacando las similitudes entre Noruega y Magallanes. Territorio
fragmentado en fiordos, canales, miles de islas, condiciones climáticas extremas, escasa y dispersa
población. En el país nórdico, las soluciones de ingeniería para asegurar la conectividad, fueron estudiadas y
desarrolladas en una alianza público privada, que les permitió hace 150 años construir una extensa red
ferroviaria. Y han construido la mayor red de túneles del mundo, con 40 túneles submarinos, siendo líderes
mundiales en construcción de túneles en roca. Noruega cuenta hoy con el túnel carretero más largo del
mundo, el túnel Lærdal de 24 km de largo. Y el túnel Rogfast actualmente en ejecución que superará al
anterior con 26,5 km de largo. Todas estas obras cuentan con ductos de ventilación, monitoreo permanente
del flujo de vehículos, vías de evacuación, complejos sistemas de prevención y combate de incendios. Los
túneles además cuentan con doble vía, pista de giro y retorno, y una pista adicional para vehículos de
emergencia, asegurando un alto estándar de seguridad y prevención de riesgos.
Los especialistas noruegos han destacado las notables similitudes entre Magallanes y el país nórdico,
pero asimismo han relevado la importante experiencia técnica que posee Chile en la construcción de
túneles. Es una expertise desarrollada en la alta minería del Cobre chilena, que está en el top mundial no
sólo por su producción, sino también por la construcción de obras subterráneas. Un aspecto poco conocido
de nuestra minería, es la compleja red de túneles construida en más de cien años de explotación minera. Por
su extensión colocan a Chile en el segundo país en el mundo, con la mayor extensión de túneles. Fíjense
bien, con más de 6 mil km de túneles, sólo superado por la gigante China.
Los expertos noruegos sugieren la viabilidad técnica de construir un túnel submarino en el Estrecho
de Magallanes. Esta sería una de las alternativas que debe evaluarse para establecer cuál es la más adecuada
para brindar conectividad permanente en la isla de Tierra del Fuego.
Al igual que el Puente del Canal Chacao, una solución de conectividad permanente para la Isla de
Tierra del Fuego constituye un proyecto de grandes dimensiones, se trata de un proyecto de estado, con un
horizonte de desarrollo que trasciende a los gobiernos, y que debe asumirse como tal, garantizando su
continuidad y su financiamiento. Adicionalmente, en el caso de la Región de Magallanes y De La Antártica
Chilena, esta obra constituye un hito estratégico que impulsará el desarrollo económico y productivo, y
brindará una mejor calidad de vida de quienes hacemos patria y soberanía en zonas extremas.
Ernesto Sepúlveda Tornero

