Por estos días por los medios de comunicación tradicionales, prensa, radio y televisión, pero también, en
forma masiva, a través de redes sociales, nos hemos enterado en detalle de la sensible partida del líder socialista
Camilo Escalona Medina. Conocido por todos simplemente como Camilo. Hasta los más recónditos rincones del
territorio nacional ha llegado su voz y las imágenes de su militancia activa y consecuente. Para quienes compartimos
sus ideales y principios, lo ocurrido es un verdadero mazazo. Pese a estar prevenidos de la delicada condición de
salud de Camilo, el aviso de una compañera que permanecía junto a su lecho, nos dejó en un estado de conmoción
muy grande. Siendo muchos hombres y mujeres que por todo el país conocieron de sus afanes, construimos este
recuerdo junto a quien fuera su compañero y amigo por décadas, nuestro querido ex parlamentario socialista Pedro
Muñoz Aburto, quien rememora así:
La primera vez que Camilo llegó en clandestinidad a Punta Arenas fue en el año 1987, viajó a reunirse con la
dirigencia socialista magallánica de esa época, ahí fue donde lo conocí. Camilo había regresado clandestinamente al
país, dado que estaba en el exilio desde 1973. Nunca lo habíamos visto y por razones obvias de seguridad, no se
enviaban fotos previas a los encuentros.
En una escena que los jóvenes de hoy podrán imaginarse viendo las películas de la guerra fría. Se debía
adoptar toda clase de resguardos para impedir que el aparato de inteligencia del régimen supiera de los
movimientos de los dirigentes socialistas clandestinos. Posteriormente, en el año 1988, en plena dictadura, y en las
horas cruciales de la lucha contra el dictador, Camilo, fue el principal orador de uno de los grandes actos de la
izquierda patagónica, realizado en el ahora desaparecido Gimnasio de la Confederación Deportiva. También
recordaba, Pedro Muñoz, como ya en democracia, y siendo ambos parlamentarios, recorrieron muchas veces,
Puerto Natales, Porvenir, y casi todas las comunas de la Región. Camilo muchas veces declaró que admiraba la
historia sindical y del campesinado magallánico, y que, sin duda, ese legado histórico fue un gran aporte a la figura
de Salvador Allende. Este tema lo expuso en una ocasión en la Universidad de Magallanes, donde exhibió su especial
oratoria.
Asimismo, recordaba y destacaba de este buen amigo, su sentido del humor, su pasión por la lectura de todo
tipo, su cultura, y su fervor por la buena política; además de su honestidad, lealtad a toda prueba, su indiscutible
rectitud, incorruptibilidad, respeto a las instituciones, y su eterno e inclaudicable compromiso con el pueblo chileno
y los más desposeídos, todo lo cual cristalizó en una vida de compromiso Socialista.
Es muy simbólico que Camilo haya partido un 4 de septiembre, siendo como era un activo promotor de las
ideas y del legado democrático de Salvador Allende, se va justo el día en que recordamos el triunfo de la Unidad
Popular, de la revolución con empanadas y vino tinto. El proceso único en el mundo que pretendió construir una
sociedad más avanzada, dentro de la institucionalidad democrática. Este sería el sello de la vida política de Camilo,
trabajar denodadamente para construir una alternativa socialista en democracia, pluralismo y libertad. Habiendo
sido testigo directo, del golpe artero y sanguinario que la ultraderecha realizó en conjunto con las FFAA, consagró su
vida a trabajar por la unidad. En un maravilloso video que se ha difundido por las redes del PS, sale Camilo dando un
discurso que improvisó sobre una tarima, hablando en una población, hablando con el pueblo mismo. En este
discurso, con una claridad y una fuerza inigualables, llamaba a construir una sociedad más justa, donde los frutos del
progreso no sólo lleguen a unos pocos, sino que se distribuyan equitativamente. Para esto, llamó a forjar la unidad
social y política del pueblo. El único camino viable para realizar las transformaciones que Chile necesita.
Decenas de políticos de todos los colores, incluso los adversarios, de centro derecha y ultra derecha, han
reconocido en Camilo, a un líder político consecuente, franco y siempre dispuesto al dialogo. Hasta el presidente
Kast se hizo presente en la clínica para dejar sus respetos. Más allá de las obvias diferencias, este es un gesto que
honra a la democracia chilena. Y marca una pauta de cómo se debe tratar a los adversarios políticos. Con respeto. En
el mismo sentido, el gobierno de Chile dispuso dos días de duelo nacional por su condición de ex presidente del
Senado de la República.
El homenaje y recuerdo de las organizaciones de trabajadores, la CUT y los sindicatos más importantes,
muestran a un dirigente comprometido con la lucha de los trabajadores por condiciones dignas de trabajo y
remuneración. En tanto el tributo del Club deportivo Colo-Colo, con la camiseta alba llevando el número 1 en el
dorsal y el nombre “Escalona” en la espalda, simbolizan la afición de toda la vida por el equipo popular, junto a su
féretro se entonó el himno que cada domingo cantan millones de hinchas de Arica a Magallanes.
Entre tantas expresiones de admiración y aprecio, recuerdo en una ocasión, años atrás cuando Camilo era
presidente del senado, fue invitado a exponer su visión del país ante los obispos de Chile. La conferencia episcopal
solía invitar personalidades de distintos ámbitos para conocer de primera mano los temas que estaban en el tapete
público. El caso es que fue tan buena la impresión que causó la presentación de Camilo, que un amigo obispo me
dijo “Casi me cambio”. Así era Camilo, sus convicciones eran tan fuertes y sus ideas tan claras, que en el debate
público pocos le llevaban el ritmo. Y era capaz de desarmar los argumentos de sus contradictores, sin perder el
humor, matizando de vez en cuando un duro discurso con frases graciosas. Como cuando advirtió al ex candidato y
ex alcalde Joaquín Lavín que, si insistía en sus posturas, iba a quedar “Cubierto apenas por una zunga”. Una forma
creativa de decir que iba a quedar en pelotas.
Una notable entrevista de la periodista Matilde Burgos de hace un tiempo atrás, dejó retazos de la vida de
Camilo, poco conocidos. El más impactante –relatado también en sus memorias- es el que cuenta lo que pasó en su
casa, entre las 7 y las 8 de la mañana del 11 de septiembre del 73´. Su madre le prepara un desayuno más
contundente que lo habitual, ya se sabe del golpe por la transmisión radial del presidente Allende. Camilo cuenta
con sólo 18 años -un menor de edad en esa época-, su mamá lo despide diciendo, “No quiero que a mi casa vuelva
un cobarde”. Camilo salió sin saber que no regresaría a esa casa hasta 15 años después. En la calle lo esperaba la
persecución, el exilio, y una vida de trabajo en la clandestinidad, organizando la resistencia a la dictadura. Un niño
forjado en el rigor espartano, dio paso a un hombre tenaz, valiente y decidido.
Habiendo vivido experiencias tan duras, situaciones límite, se hubiera justificado una actitud revanchista,
rencorosa, pero no fue así con Camilo, quien siempre fue una persona llana y abierta al dialogo. Asimismo, el apego
a la institucionalidad democrática de Camilo fue ejemplar. Aun en el fragor de la disputa en los años 90´ entre los
auto flagelantes (críticos del sistema y partidarios de hacer cambios más rápido) y los auto complacientes
(satisfechos con la marcha normal del gobierno), Camilo siempre mantuvo una lealtad férrea al presidente de la
república. Aylwin, Frei y la presidenta Michelle Bachelet en sus dos períodos, contaron con un consejero prudente y
anticipado. Su vasta experiencia política la entregó con generosidad a los jefes de Estado, y durante los cinco
períodos en que fue presidente del PS, contribuyó a la unidad de la coalición progresista. No es casual que el
presidente Boric, le haya brindado sentidas y agradecidas palabras. Nos consta como Camilo convenció e insistió
para mantener el apoyo y la colaboración con el gobierno de Boric, cuando en su primer año se encontraba en su
punto más bajo. Fue paciente y tolerante con una actitud inicial de arrogancia y soberbia, que los sucesivos errores
obligaron a abandonar a la camada de nuevos políticos. Finalmente, lo que queda es ese agradecimiento del
presidente Boric y su entorno, a quien permitió cerrar filas tras el gobierno progresista, permitiendo su continuidad y
finalización dentro del cauce institucional.
Camilo también dejó un legado literario, con casi una docena de libros publicados, su obra aporta a la
historia social y política de Chile. Es testimonio de una época fuerte lo que se grafica en los nombres de algunos de
ellos: De Allende a Bachelet, una vida política (2012), Duro de matar (2014), y La democracia nos exige más (2014).
Son una síntesis de su pensamiento y de su praxis política.
Las muestras de cariño de la militancia socialista y de los vecinos de a pie, se sucedieron en el tránsito hacia
la sede del PS y en el velatorio. Ilustres figuras del Estado de Chile se turnaron para hacer guardia de honor junto al
féretro de Camilo en la sede del congreso nacional en Santiago. La figura política más importante del PS, la
presidenta Michelle Bachelet hizo guardia en honor a quien fuera un compañero fiel y un soporte leal en sus dos
gobiernos. El ex presidente Frei, la presidenta del Senado, ministros de estado, mostrando que el que parte es una
figura mayor de nuestro país. No está demás decir que estamos despidiendo a un político, a alguien que consagró su
vida a la noble tarea de construir una sociedad más justa y solidaria, el que parte, es un dirigente imprescindible del
socialismo chileno, pero deja atrás una siembra abundante de hombres y mujeres que hoy ejercen liderazgo, y que él
con la visión preclara de los grandes líderes, los recibió y acogió en la JS, los formó y acompañó en su crecimiento, y
hoy les entrega la posta. La tarea es enorme, pero es una sola, construir la unidad social y política del pueblo de
Chile. Detrás de eso estaremos en cada rincón de la patria.
¡Compañero Camilo Escalona, presente! ¡Ahora y siempre!
Ernesto Sepúlveda Tornero

