Magallanes necesita más que discursos y obras heredadas

La reciente visita del Presidente José Antonio Kast a Magallanes dejó anuncios, recorridos por obras y una
declaración en defensa de la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes. Que un Presidente visite
nuestra región es importante. Que reafirme nuestra soberanía también lo es. Pero después de los discursos y
las fotografías queda una pregunta fundamental: ¿cuál es el proyecto propio de este Gobierno para
Magallanes?
Porque la soberanía no se defiende solo con discursos. Se defiende y se respalda con inversión pública, con
presencia efectiva del Estado, con infraestructura, conectividad, vivienda, desarrollo productivo y mejores
condiciones de vida para quienes hemos decidido construir nuestro futuro en este territorio.
Durante la visita se destacó el avance de la nueva Primera Comisaría de Punta Arenas, el mejoramiento de la
Ruta 9 hacia el aeropuerto, la proyección de Puerto Williams como puerta de entrada a la Antártica y diferentes
iniciativas de infraestructura. Todas son importantes. Pero también corresponde ser rigurosos respecto de su
origen.
La Primera Comisaría comenzó su construcción en enero de 2025 y hoy se encuentra prácticamente terminada.
El mejoramiento de la Ruta 9 hacia el aeropuerto fue desarrollado y licitado antes del cambio de Gobierno. La
segunda etapa de la infraestructura portuaria de Puerto Williams comenzó sus obras en noviembre de 2025 y
las inversiones aeroportuarias destinadas a fortalecer nuestra conexión con la Antártica ya formaban parte de
una planificación anterior.
Algo similar ocurre en vivienda.
El ministro Iván Poduje ha destacado como uno de los proyectos estrella de Punta Arenas la “Ciudad de los
Vientos”. Nos parece positivo que el actual Gobierno reconozca su importancia y le dé continuidad. Las
primeras 250 viviendas comenzaron su construcción en marzo de 2025 y al terminar enero de este año ya
presentaban un 36% de avance. Además, durante la administración anterior quedaron encaminadas
inversiones cercanas a los $60 mil millones, considerando viviendas, el parque de los vientos y obras de
macrourbanización para desarrollar integralmente el sector sur poniente de Punta Arenas.
Que hoy el ministro Poduje lo considere un proyecto estrella es una buena noticia. Significa que, pese a las
diferencias políticas, se reconoce el valor de una iniciativa que dejamos andando.
Y precisamente ahí está el punto central.
No cuestionamos la continuidad de las políticas públicas. Al contrario. Las grandes transformaciones de una
región necesariamente superan los cuatro años de un Gobierno. Lo responsable es terminar aquello que está
bien hecho, mejorar lo que sea necesario y construir sobre lo avanzado.
Sin embargo, después de seis meses de Gobierno todavía necesitamos conocer cuál será la nueva cartera
estructural de inversiones para Magallanes. Porque gobernar también significa dejar algo nuevo.
Y existe una pregunta particularmente urgente que sigue sin respuesta: ¿qué ocurrirá con los más de $21 mil
millones que estaban destinados a la expropiación del Club Hípico?, Si el Gobierno decidió no ejecutar ese
proyecto, Magallanes tiene derecho a saber qué ocurrirá con esos recursos y, especialmente, cuándo y de qué
manera retornarán para la inversión pública en nuestra región. No queremos que una decisión adoptada desde
Santiago termine significando que Magallanes pierda, repito más de $21 mil millones de inversión.
Porque aquí volvemos al comienzo: la soberanía también se construye con inversión.

Se construye cuando Puerto Williams cuenta con infraestructura capaz de consolidarse como puerta de entrada
a la Antártica. Cuando Punta Arenas desarrolla nuevos barrios y parques urbanos. Cuando nuestras comunas
tienen mejor conectividad. Cuando el Estado entiende que construir en Magallanes cuesta más y que nuestras
distancias, nuestro clima y nuestra condición geopolítica requieren políticas diferenciadas.
Defender el Estrecho de Magallanes es importante. Pero defender Magallanes significa también invertir en
quienes vivimos alrededor de él.
Por eso la discusión no puede reducirse a determinar quién puso la primera piedra o quién inaugurará una
obra. Cuando un Gobierno comienza un proyecto y otro lo termina, quien debiera ganar es la región.
La pregunta que debemos hacernos es más exigente: ¿qué nuevas obras comenzarán ahora?, ¿qué iniciativas
se incorporarán al Plan de Desarrollo de Zonas Extremas?, ¿qué recursos adicionales llegarán a nuestra región?,
¿qué ocurrirá con los recursos del Club Hípico?, ¿cuál será la nueva inversión habitacional, urbana, portuaria y
de conectividad que esta administración dejará encaminada para el futuro?
Magallanes necesita continuidad, por supuesto. Pero necesita también nuevas decisiones y nuevas inversiones.
Al final de esta administración no será suficiente enumerar las obras que se terminaron. Tendremos que
preguntarnos cuáles comenzaron.
Porque gobernar no consiste solamente en administrar lo recibido. Gobernar significa también construir lo que
viene.
Y si de soberanía estamos hablando, existe una forma concreta de demostrarla: más presencia del Estado, más
inversión pública y más capacidad para que Magallanes pueda decidir y construir su propio futuro.

Marco Uribe Saldivia
Arquitecto
Presidente Regional
Frente Amplio