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GOBIERNO RECONOCE A DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS Y PROMUEVE AGENDA DE VISIBILIZACION DE SITIOS DE MEMORIA

A menos de un mes de ocurrido el golpe militar, las iglesias Católica, Metodista, y el
Ejército de Salvación abrieron sus puertas a las víctimas de violación a los derechos
humanos y a sus familias. La espontánea iniciativa quedó consolidada en noviembre de
1973, con la creación del Comité Pro Paz Provincial, instancia liderada por Alejandro Goic,
vicario Capitular de la Iglesia Católica, Arnoldo Soto, Capitán de Ejército de Salvación, y
Esteban Fetis, pastor de la Iglesia Metodista.
Bajo la atenta mirada del régimen dictatorial, esta organización social y eclesiástica, entre
sus primeras acciones, recogió la información de los detenidos, lugares de reclusión y su
estado de salud. A su vez, entregó asistencia moral, legal, médica, psicológica, social,
económica y educacional a las víctimas y sus familiares.
“Se trata del primer apoyo que recibieron las víctimas de violación a los derechos
humanos y provino de las distintas iglesias. En ese espacio cientos de personas
encontraron respaldo ante el Estado agresor y consuelo por la falta de justicia”, expresó
Luz Bermúdez, delegada Presidencial de Magallanes.
La representante presidencial aseguró que reconocer el apoyo eclesiástico y ecuménico y
visibilizar los sitios de memoria son parte de la agenda que tiene el gobierno de Gabriel
Boric en Magallanes al cumplirse 50 años del golpe militar, apoyado por civiles.
“La memoria histórica permite a las sociedades reflexionar sobre su pasado, reconocer y
reparar las injusticias cometidas, y construir una visión más justa e inclusiva de su futuro”,
indicó Bermúdez.
También reconoció el papel que jugaron las iglesias, las comunidades de fe, en la defensa
de la dignidad humana. “En nombre del Estado y del Gobierno les damos las gracias por
todo lo que dieron. Por permitir que la llama de la esperanza no se extinguiera.
Agradecemos porque tenemos memoria”, precisó.
El Comité Pro Paz funcionó hasta el año 1975 por exigencia de Pinochet. No obstante,
cada Iglesia siguió trabajando en aras de la dignidad humana.

Muchos son los nombres de personas que dieron cobijo a los perseguidos y que
fallecieron. El Capitán Soto era uno de ellos. Quienes lo conocieron lo definen como una
persona carismática que fue testigo a favor (testigo de descargo) de personas acusadas
por delitos que no cometieron, en los Consejos de Guerra que instauró la dictadura.
Magda Ruiz, menor de edad a la fecha y acusada de esconder armas, tener entrenamiento
militar, y participar del “Plan Z”, supuesta confabulación del gobierno de Salvador
Allende para terminar con los generales de las Fuerzas Armadas y la oposición, recuerda a
Soto como una persona “carismática y valiente. En esos tiempos no era llegar e ir a
defender a una persona acusada. Todos tenían miedo, y él fue a declarar a mi favor y eso
se lo agradezco”, precisó.
En tanto, el sacerdote diocesano, Marcos Buvinic, expresó la cercanía de Alejandro Goic
con la comunidad. “Era un tipo alto, carismático, con cercanía a las personas. Ese equipo
formado por el Capitán Soto, Esteban Fetis, fue muy importante, porque se trató de la
primera ayuda institucional que recibieron las víctimas de los derechos humanos y sus
familias en tiempos de miedo, incertidumbre y donde la palabra de Dios requería acción
inmediata”, indicó.
El legado de Esteban Fetis fue reactivado con mucha fuerza en la década del ochenta, a
través del pastor, Benjamín Rodríguez. Este último formó el Proyecto Metodista de Salud
PRO.ME.SA.
Los años ochenta fueron agitados. La crisis económico y el despertar de los movimiento
sociales sellaron el fin de la década con la derrota, después de 17 años en las urnas del
general Pinochet. En el caso de Magallanes, el Puntarenazo y el atentado a la parroquia
de Fátima marcaron un hito que hasta el día de hoy se escribe.