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GANARLE A LA DISPERSIÓN

Amigos y amigas, esta semana iniciamos con toda la atención pública, centrada en el congreso
nacional. Por todos los medios se transmitió hora tras hora, como evolucionaba la elección de una nueva mesa para la Cámara de diputados. Claramente fuera del interés de las grandes masas de trabajadores y
trabajadoras, que salen cada día a ganarse el pan, en todo el país. Por cierto, un tema importante para el
funcionamiento del proceso legislativo, pero fuera del conocimiento masivo, sobre las funciones de la mesa, respecto a la conformación de la tabla de proyectos. Un tema de interés para un sector altamente informado, y en la mayoría de los casos, involucrado directo en la dinámica política. Con seguridad, muchas personas, ajenas a las divisiones internas, y a las discusiones partidistas en el congreso, fueron inmunes, a las tensiones, y apuros de los políticos de gobierno o de oposición. Para entender en parte las escenas del día lunes pasado, hay que remontarse a los acuerdos suscritos por las fuerzas políticas, en la cámara en marzo del año 2022, al constituirse el nuevo congreso. Según este acuerdo, los partidos firmantes se turnarían en la mesa de la cámara, según el siguiente detalle: El primer período, de marzo a octubre de 2022, le correspondió al PPD Raúl Soto. El periodo comprendido entre el 22 de octubre de 2022 y el 30 de junio del 2023 le tocaba presidir la Cámara al Partido Comunista. Sin embargo, eso no se produjo, por diferencias internas, y en particular por la oposición de la DC y el PDG a la diputada Karol Cariola, del PC. En consecuencia, se modificó la alternancia en la mesa, adelantando el período que le correspondía al partido Liberal, con Blado Mirosevic. El período siguiente entre el 1 de julio del 2023 y el 11 de marzo del 2024, la presidencia de la Cámara le correspondió a la DC, presidiendo el diputado Ricardo Cifuentes. La renuncia del diputado Cifuentes, en cumplimiento del acuerdo, para producir el relevo en la mesa de la Cámara, abrió una discusión, entre sectores que habían suscrito el acuerdo en marzo de 2022. En específico, sectores escindidos del PDC, hoy en el partido en formación Demócratas, y del partido de la gente, pretendían romper el acuerdo y pactar con el sector conservador. La correlación de fuerzas prácticamente empatadas entre el oficialismo y la oposición, en la cámara de diputados y diputadas, y la amenaza de desconocer el acuerdo, por parte de dos partidos suscriptores, tenía virtualmente perdida para el oficialismo, la mesa de la cámara, y las presidencias de comisiones. Un escenario similar al vivido en el Senado, donde la derecha desconoció el acuerdo suscrito, y
privó de la presidencia al oficialismo. Como decíamos, un tema que hace las delicias, de políticos, y por cierto de los parlamentarios involucrados. Al resto del país, le suena como otra pelea política más, ajena al interés de la población. En resumen, un enredo mayúsculo, cuando ya el gobierno veía derrotada por escaso margen, la opción de la diputada comunista Karol Cariola, se produce lo impensado. Un diputado del sector ultra conservador, se ausentó de la votación. Eso sumado, al desmarque del diputado Rivas del PDG, que votó en cumplimiento del acuerdo de marzo de 2022. Le otorgó a la primera militante del partido comunista, la presidencia de la cámara de Diputados y Diputadas. Sin tiempo para celebración alguna, el día de hoy, se votará una petición de censura de la mesa, asumida hace siete días.
Da la impresión, que la clase política vive ensimismada, absorta en sus disputas intestinas, en sus
peleas de salón, que no conducen a resolver los problemas de las grandes mayorías. Es una constante disputa de suma cero, donde todo queda exactamente en el mismo sitio. Ni los discursos de restauración
conservadora, ni los discursos de transformación social profunda, tienen un correlato en la realidad
parlamentaria. Muchos analistas, aventuran que la razón podría ser la extrema fragmentación del parlamento y la multiplicidad de partidos. Un argumento poderoso, fundado en evidencia, según el SERVEL, a marzo de 2024 se encuentran constituidos 16 partidos políticos en Chile: Partido Demócrata Cristiano, Partido Por la Democracia, Partido Socialista de Chile, Partido Radical de Chile, Federación Regionalista Verde Social, Partido Liberal de Chile, Convergencia Social, Revolución Democrática, Partido Comunista de Chile, Comunes, Partido de la Gente, Partido Acción Humanista, Partido Republicano de Chile, Evolución Política, Unión Demócrata Independiente, Renovación Nacional.
En Chile, existe hoy día 21 partidos con representación parlamentaria, a lo que hay que sumar un gran
número de independientes. La dispersión y fraccionamiento de las fuerzas políticas, atentan contra la
estabilidad administrativa y de gestión, del propio congreso. Pero, además, dificulta sobre manera la gestión legislativa, de un gobierno que tiene minoría en el parlamento. Como si esto, no fuera suficiente, existen otros 13 partidos políticos actualmente en formación. Las últimas reformas al sistema electoral y al sistema de partidos, produjeron la multiplicación de minúsculos partidos, que carecen en absoluto de orgánica, y muchos carecen también de ideología conocida. Micro organizaciones que obedecen a intereses de nicho, o personales, que, en las últimas elecciones, significó la elección de parlamentarios y parlamentarias, con micro votaciones. Resulta evidente la dificultad que representa para este gobierno, y para cualquier otro, llevar adelante su agenda legislativa, en un escenario de tal dispersión y ausencia de consensos mínimos. De algún modo, el incumplimiento del pacto de gobernabilidad en la cámara de diputados, que repite, el incumplimiento anterior del pacto en el senado, es un síntoma del estado de descomposición, de la convivencia política en el congreso nacional. La falta de confianza en el órgano democrático por esencia, no es porque las personas no adhieran a los principios democráticos. Es por falta de respeto, a muchos de los que hoy detentan curules parlamentarios, y carecen en absoluto de competencia para tan alta tarea. Discusiones estériles, altisonantes, hasta vulgaridad, debe tolerarse hoy. Para que hablar de la calidad de ciertas mociones parlamentarias, simplemente es decepcionante, presenciar tamaño desprecio por las preocupaciones ciudadanas.
No es fácil resolver este entuerto. Las reformas políticas necesarias, deben legislarse por quienes hoy
día, gozan de posiciones de poder e influencia, que se niegan a perder. Pasa lo mismo con los partidos
políticos, canales imprescindibles para la discusión de ideas en el sistema democrático. La pérdida de adhesión electoral, pone a casi todos los nuevos partidos, y a varios de los partidos tradicionales, en riesgo de desaparecer, si se fija como requisito de existencia mantener un 5% de representación electoral.
Como venimos repitiendo, a lo largo de los años, en este espacio, es esencial que quienes participan de
la actividad pública, se entreguen a su labor con altruismo, mirando el interés general. Es absolutamente
necesario, para la buena calidad de nuestra democracia, que se genere una cultura de dialogo, no sólo con el clan o grupo cercano, sino sobre todo con quienes piensan distinto.
La incapacidad de los actores políticos de la cámara de diputados, para generar una cultura de
acuerdos y construcción de consensos, amplios y transversales, es un síntoma, que nos debe hacer reflexionar en nuestro propio espacio personal. Qué hago yo, por entender a los que piensan distinto. Cuál es mi aporte, para construir puentes o nexos, con aquellos que considero adversarios. La única esperanza para que nuestros hijos e hijas, puedan vivir en una sociedad libre, tolerante y democrática, es que construyamos las bases de un entendimiento social, económico y político. Tal vez, ese sea el único aporte concreto que podemos hacer. Las grandes transformaciones vendrán, cuando seamos capaces de cambiar nosotros mismos.
Ernesto Sepúlveda Tornero