La presidenta regional del Colegio de Profesores de Magallanes, Alicia Aguilante, calificó como un “menoscabo sistemático” las declaraciones de la secretaria de Estado, quien sugirió que los docentes se reconvirtieran al sector de ventas y atención al cliente.
Una profunda crisis de indignación transversal ha provocado en el profesorado austral las recientes declaraciones de la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao. La secretaria de Estado, en una polémica intervención medial, sugirió que los profesionales de las humanidades y la educación poseen “grandes oportunidades” de insertarse en el mercado privado de la Inteligencia Artificial bajo roles de venta o servicio al cliente.
La respuesta desde la Región de Magallanes no se hizo esperar. La presidenta regional del Colegio de Profesores, Alicia Aguilante, repudió tajantemente la postura oficial, advirtiendo que las palabras de la ministra traslucen una alarmante desvalorización de la función pedagógica y una tendencia gubernamental a tratar a los trabajadores de la educación como profesionales de segunda categoría.
Aguilante emplazó a la titular de Ciencia a ejercer una prudencia discursiva elemental y a abstenerse de emitir juicios sobre un sistema escolar cuya realidad en las aulas parece desconocer profundamente. A juicio de la dirigencia magallánica, el intento posterior del Ministerio por matizar los dichos —aludiendo a competencias comunicacionales para capacitar a clientes tecnológicos— solo profundizó el agravio.
Alicia Aguilante enfatizó que la propuesta ministerial de forzar una “reconversión laboral” hacia el sector corporativo desmantela activamente la vocación docente. Ello resulta especialmente ofensivo para los miles de maestros que han consagrado sus vidas a la especialización universitaria para garantizar contenidos de excelencia en las aulas chilenas.
“Este menosprecio hacia el magisterio no es un fenómeno aislado, sino una constante institucional que se manifiesta en el nulo respeto a nuestros derechos laborales”, argumentó la líder gremial. Asimismo, denunció que, si bien el profesorado canaliza formalmente sus demandas y denuncias en la palestra pública, el Ejecutivo mantiene una persistente negligencia al no destinar los recursos financieros indispensables para subsanar las carencias del sistema escolar.
El conflicto político adquiere un cariz aún más crítico al confrontarse con la realidad estadística de la zona. Con cifras que arrojan este trimestre un alarmante ausentismo escolar que supera el 49% en la región, la dirigencia magisterial apuntó al núcleo estructural del problema: el persistente abandono de la inversión estatal en educación pública, reflejado en una infraestructura deficiente y colegios con graves deterioros de habitabilidad.
Finalmente, Aguilante tachó de “inconsecuente y una falta de respeto explícita” que el Gobierno instale en la agenda pública un supuesto escenario de “sobredotación de maestros” mientras las comunidades educativas locales, ahora sí, se caen a pedazos.
El magisterio magallánico concluyó su emplazamiento exigiendo a las autoridades nacionales el cese inmediato del menoscabo profesional y urgió a la ministra Lincolao a refinar un lenguaje que calificaron de degradante, tosco y desconectado de la urgencia social que vive el país.

