De visitantes a monitores: ciudadanía registró biodiversidad y amenazas en las áreas protegidas de Magallanes

En el corazón de la Cordillera Darwin, donde los Andes se encuentran con el océano Pacífico, participantes del curso MAPEA Magallanes realizado por WCS Chile, recorrieron parte del Parque Nacional Alberto de Agostini. Allí, entre fiordos, glaciares y montañas, el aprendizaje que comenzó en el aula tuvo su prueba más concreta: observar, identificar y registrar a las distintas especies que se dejaron ver durante el recorrido.
“Estamos viviendo una experiencia práctica donde los estudiantes están aprendiendo cómo utilizar en terreno la herramienta SMART para colectar datos de biodiversidad y amenazas en las áreas marinas protegidas de Magallanes”, explicó Javiera Constanzo, coordinadora del curso MAPEA Magallanes de WCS Chile.
Durante la navegación, las y los participantes del curso pusieron en práctica que observar el territorio puede contribuir de forma concreta a su conservación. “SMART sirve para apoyar la gestión efectiva de las áreas protegidas. Es una herramienta de monitoreo y de reporte donde se referencian las observaciones y, por lo tanto, permite sistematizar toda esta información”, explicó Cristóbal Arredondo, coordinador del Curso MAPEA Magallanes y del Programa de Conservación Terrestre de WCS Chile.
De esta manera, el uso de SMART es relevante en un territorio tan particular como Magallanes: muchos de sus ecosistemas más valiosos se encuentran en lugares extensos y aislados, de difícil acceso y que pocos tienen la oportunidad de conocer. Por eso, es clave que cada persona que pisa o navega en sus áreas protegidas, pueda aportar a ampliar el conocimiento sobre lo que allí ocurre.
Del aula a la navegación
Lobos marinos, carancas, albatros y otras especies de aves y evidencias asociadas a actividades humanas fueron parte de las observaciones realizadas durante el recorrido.
Para Christian Bringas, investigador de la Universidad de Magallanes, este ejercicio permitió comprobar que quienes navegan por estos lugares pueden contribuir de manera concreta al monitoreo. “En la navegación, logramos generar registros, que es lo importante de la práctica”, relató y añadió: “Somos personas que vamos a estar navegando estas áreas y, de esa manera, se reparten mejor los recursos, ya que el esfuerzo se multiplica”.
La navegación fue el cierre de un proceso de formación que comenzó en las salas del Instituto de la Patagonia a comienzos de agosto. Para Arredondo, enfrentarse directamente al territorio permite comprender de otra manera una herramienta que puede parecer muy técnica. “Salir de la sala de clases y venir a estas áreas marinas protegidas es una oportunidad súper valiosa. No mucha gente puede visitar estos lugares, pero uno aprende mucho más en el momento de hacerlo, de ver los ejemplos, ir observando las cosas y reportando”, explicó.
Valentina Nanetti, participante de MAPEA Magallanes, destacó la posibilidad de contar con conocimientos técnicos y herramientas concretas para involucrarse en la conservación: “Nos han enseñado conocimiento técnico (…) para que uno tenga herramientas accionables para ejercer esa conservación”. Como profesora, además, valoró la posibilidad de llevar estos aprendizajes a otros espacios y la importancia de “ejercer la pedagogía desde el territorio”.
Durante el recorrido por la Ruta de los Glaciares, las y los estudiantes de MAPEA fueron acompañados por expertos del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), CONAF y Sernapesca, quienes resolvieron dudas y entregaron información técnica respecto de las especies observadas, sus metodologías de trabajo y las labores de monitoreo. Alejandro Fernández, director regional del SBAP Magallanes, relevó la importancia de poner en práctica los contenidos del curso que patrocinó este servicio público: “Obtenemos información útil sobre fauna y ecosistemas con las cuales nos será posible tomar las mejores decisiones para su cuidado”.
La experiencia se convirtió en un ejemplo de la importancia del trabajo colaborativo entre distintos actores para fortalecer la conservación. “Para WCS es fundamental el trabajo articulado entre el sector público, el sector privado y la sociedad civil. Esta colaboración es especialmente significativa en ámbitos como el monitoreo, el uso público y otras actividades necesarias para una adecuada gestión y protección de los territorios”, señaló Diego Flores, director de WCS Chile.
En medio de la inmensidad de los fiordos, esa colaboración adquiere un sentido particular. El monitoreo participativo permite ampliar la capacidad de conocer lo que sucede en las áreas protegidas, incorporando a personas que por su trabajo, sus actividades o su interés tienen la posibilidad de recorrer lugares donde el monitoreo institucional no siempre está de forma permanente.
MAPEA Magallanes es desarrollado por Wildlife Conservation Society Chile (WCS Chile) en estrecha coordinación y colaboración con el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), en el marco del proyecto “Construyendo un modelo de gobernanza inclusivo, equitativo y efectivo para la Red de Áreas Marinas Protegidas del Estrecho de Magallanes”, con el apoyo de The David & Lucile Packard Foundation.