Continuar formándose, ampliar conocimientos y regresar con nuevas herramientas para ponerlas al servicio del desarrollo artístico de Magallanes. Con ese propósito, la artista, docente e intérprete puntarenense Paula Vivar Cárdenas viajó durante julio a España, luego de adjudicarse una beca de la Fundación Carolina para cursar el programa de Gestión de Proyectos Culturales de la Escuela Complutense de Verano, de la Universidad Complutense de Madrid.
La instancia formativa se desarrolló en Madrid entre el 6 y el 24 de julio y permitió a la artista profundizar conocimientos vinculados a la planificación y gestión de iniciativas culturales, un ámbito que considera fundamental para fortalecer su trabajo no solo como intérprete y docente, sino también como directora de su academia de baile flamenco en Punta Arenas.
Para Vivar, la adjudicación de esta beca representa un nuevo hito dentro de una trayectoria marcada por la formación permanente y la búsqueda de nuevas herramientas para profesionalizar su trabajo artístico. “Obtener esta beca ha sido un gran logro académico, profesional y personal. Refuerza mi sentido vocacional y me motiva a mantener altas mis aspiraciones de crecimiento”, señaló la artista magallánica.
Su interés por profundizar en gestión cultural surge precisamente de los desafíos que implica desarrollar proyectos artísticos de manera independiente. “Considero que es fundamental formarse en el ámbito de la gestión cultural siendo artista, pues existen labores que muchas veces debemos desarrollar de manera intuitiva y autodidacta. Contar con orientación, formación, guía y estructura fue una de las razones para interesarme en conocer más sobre gestión de proyectos culturales”, explica.
Del aula universitaria al tablao
La experiencia en Madrid tuvo además una segunda dimensión estrechamente ligada a la trayectoria y vocación de Vivar: el perfeccionamiento en baile flamenco.
Paralelamente a sus estudios universitarios, la artista se incorporó a clases en Amor de Dios, reconocido espacio dedicado a la enseñanza y práctica del flamenco en Madrid, donde profundizó diferentes dimensiones del baile junto a los maestros José Jurado, Lola Giménez y Carolina León.
Con ellos trabajó técnica, coreografía, improvisación y el uso del mantón como elemento, sumando nuevas herramientas a una formación flamenca que Vivar ha desarrollado tanto en Chile como en España. “Estar en Amor de Dios es como habitar un sueño. Es un espacio donde se respira arte, tradición, historia, disciplina y pasión”, expresó.
Para Vivar, esta experiencia no solo nutre su propia interpretación, sino también su labor pedagógica. Los conocimientos adquiridos, explica, se transforman posteriormente en nuevas herramientas para sus estudiantes y en estímulos para sus propios procesos creativos.
Formación que regresa a Magallanes
Nacida y criada en Punta Arenas, Paula Vivar comenzó su vínculo con la danza a los cuatro años y conoció el flamenco cuando tenía nueve. Desde entonces, la disciplina se ha mantenido como parte fundamental de una trayectoria que posteriormente decidió profesionalizar.
Es Licenciada en Artes con mención en Danza y Profesora Especializada en Danza por la Universidad de Chile. Posteriormente realizó el Máster en Investigación y Análisis del Flamenco en la Universidad de Córdoba, España, formación por la que recibió en 2024 el Premio Extraordinario de Máster por excelencia académica.
Tras desarrollar distintas experiencias académicas y profesionales, decidió establecer su proyecto artístico en Punta Arenas, donde actualmente dirige su academia de baile flamenco.
Para Vivar, regresar y desarrollar su trabajo profesional en Magallanes responde también a una convicción: contribuir desde su propia disciplina a ampliar las posibilidades de acceso, conocimiento y formación artística existentes en el territorio.
“Enseñar en Punta Arenas es poder acercar más el arte y ampliar los horizontes. Es ser un vehículo entre aquello que aún puede sentirse lejano o poco accesible y las personas que desean conocerlo. Es una oportunidad para expandir el paisaje cultural”, sostiene.
Actualmente, su academia reúne a 45 alumnos distribuidos entre cursos y clases regulares particulares. El proyecto busca desarrollar una enseñanza del flamenco sustentada tanto en la formación técnica y metodológica como en la sensibilidad y expresión personal.
El viaje constituye así una nueva etapa en una trayectoria que mantiene como eje la formación permanente y que busca conectar la experiencia internacional con el desarrollo artístico local.

