MADRES, PADRES Y APODERADOS DE LA JUNJI MAGALLANES APOYAN LA EDUCACIÓN PARVULARIA COMO UN DERECHO DE LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS

“Es importante que el jardín infantil incluya a las familias en sus procesos. Es relevante la comunicación, ya que las madres, padres y apoderados entregan plena confianza. De esta forma, es esencial saber qué está pasando con nuestras hijas e hijos, cuáles son los horarios y las rutinas, para continuarlas los fines de semana. ¿Qué podemos reforzar en casa? La comunicación hace sentir que nos toman en cuenta”, dijo el apoderado del Jardín Infantil “Continente Blanco” de Punta Arenas, Rolando Quispe, quien fue parte de la jornada “Educación Parvularia: un derecho de niños y niñas que construimos en comunidad”, que tuvo lugar en el Centro Integral Infantil de Juego y Movimiento (Ciijum) de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) como capítulo final de una serie de encuentros, que previamente tuvo versiones virtuales con habitantes de las provincias de la Antártica Chilena, Tierra del Fuego y Última Esperanza.

Rolando Quispe agregó que es importante aprender cómo enseñar valores a las niñas y los niños en los hogares, como el respeto, la amistad y el amor y que sobre esto debería haber talleres formativos y de apoyo.

Las jornadas tanto presenciales como virtuales contaron con el saludo de la directora regional (S) de la Junji Magallanes, Marisol Villegas Núñez y exposiciones de profesionales de la Subdirección de Calidad Educativa institucional, como la psicóloga Camila Mansilla Muñoz y la educadora de párvulos Claudia Vivar González, convocando a dirigentes de madres, padres y apoderados de los distintos recintos para conversar sobre buen trato y confianza, la Educación Parvularia como un derecho social y la asistencia y permanencia, materias que fueron las principales inquietudes de las comunidades educativas de acuerdo a encuestas desarrolladas en la región.

Dentro de los cientos de personas participantes estuvo Yulissa Paredes, apoderada de la unidad educativa “Peter Pan” de Punta Arenas. Con su grupo de trabajo, analizaron el “jardín infantil ideal”, que debería contar con mejor infraestructura, más educadoras y especialistas como educador diferencial, fonoaudiólogo y otros. “Nos gustaría niveles educativos más personalizados, tener guardias y cámaras de seguridad, personal de apoyo, rondas médicas, turnos especiales en caso de interrupciones en los procesos educativos”, afirmó.

“Las familias podemos aportar siendo conscientes con la salud de nuestras hijas e hijos, responsables en asistir a reuniones o asambleas, colaborar con materiales y las actividades de los niveles. De la misma forma, pedimos mayor seguridad vial, velando por espacios limpios y pendientes siempre del entorno”, adicionó.

El vecino Jardín Infantil “Sueños de Infancia” tuvo como una de sus representantes a Melissa Valdés, quien habló, con su grupo de diálogo, sobre derechos y oportunidades. En este sentido, afirmó que “el establecimiento de la Junji aporta a las rutinas diarias de niñas y niños, lo que ayuda al desarrollo personal, generando autonomía, conocimiento sobre la naturaleza, relaciones con sus compañeras y compañeros y la creación de lazos”.

Melissa agregó, a nombre de sus representados, que la Educación Parvularia es un derecho y no un privilegio porque “sin importar la condición social o la cultura, las niñas y los niños deben tener derecho a una formación inicial de calidad”.

La evaluación de la Junji Magallanes

Marisol Villegas Núñez, directora regional (S) de la Junji Magallanes, valoró el compromiso de las madres, padres y apoderados y la asistencia y permanencia en los encuentros “Educación Parvularia: un derecho de niños y niñas que construimos en comunidad”.

La autoridad dijo que es importante que todas y todos valoren la formación inicial como un derecho porque la primera infancia es el periodo de mayor plasticidad cerebral y desarrollo humano, sentando las bases para toda la vida, el aprendizaje y el bienestar.

“Un día en el jardín infantil es un aprendizaje nuevo. Las niñas y los niños que asisten a los recintos concentran la mayor plasticidad neuronal y la construcción de estructuras cognitivas, afectivas y de lenguaje, hay socialización e inclusión y articulación con las familias, apoyadas por equipos pedagógicos profesionales. Las y los párvulos son reconocidos como sujetos de derechos y no como personas que deben ser cuidadas o preparadas para la Educación Básica”, concluyó.