Durante la mañana de este viernes se desarrolló en la Plaza de los Derechos Humanos de Punta Arenas la actividad “Que florezca la memoria”, encuentro organizado por la Corporación Sitio de Memoria Colón 636 y que reunió a distintas generaciones en torno a la memoria, los derechos humanos y el recuerdo de quienes sufrieron prisión política y tortura tras el golpe de Estado de 1973.
Uno de los momentos centrales estuvo marcado por el testimonio de Sergio Reyes, presidente de la Corporación Sitio de Memoria Colón 636 y ex preso político, quien recordó que tenía apenas 19 años cuando fue detenido en su domicilio del barrio sur de Punta Arenas y posteriormente trasladado al recinto de Colón 636, donde fue torturado.
Reyes centró parte de su intervención en reflexionar sobre el propósito que tuvo la tortura durante la dictadura, señalando que no buscaba únicamente quebrar a quienes eran sometidos a ella, sino instalar el miedo como una herramienta de control sobre el conjunto de la sociedad. Asimismo, destacó la importancia de preservar los sitios donde ocurrieron estos hechos para que las nuevas generaciones puedan conocer lo sucedido y para contribuir a que estas vulneraciones no vuelvan a repetirse.
La jornada contó también con el testimonio del ex preso político Manuel Aguilante, quien al momento del golpe de Estado tenía 26 años y se desempeñaba como presidente del sindicato de trabajadores de Cofrima. Aguilante recordó la organización sindical de aquellos años y las iniciativas de alfabetización que desarrollaron junto a otros trabajadores, enseñando a leer a personas adultas que hasta entonces no habían tenido acceso a esa oportunidad.
En su relato recordó además su detención en septiembre de 1973 y los distintos recintos por los que pasó posteriormente como preso político, entre ellos el Regimiento Cochrane, Isla Dawson, el Estadio Fiscal y Colón 636. También se refirió al Consejo de Guerra en el que fue condenado junto a otros jóvenes y dedicó parte de sus palabras a recordar a compañeros que ya no están.
Los testimonios estuvieron acompañados por diferentes expresiones artísticas y culturales. La Compañía de Teatro El Chuzo, junto a Mauricio Guichapany, presentó un extracto de Historia de Amor en Dawson, en memoria de Aristóteles España. También participaron la Agrupación Cueca Sola y la Colectiva Mousai, mientras que el Taller de Canto de Casa Morada interpretó “Soy pan, soy paz, soy más”.
De esta forma, “Que florezca la memoria” convirtió nuevamente el espacio público en un lugar de encuentro entre testimonio, arte y memoria, poniendo en diálogo las experiencias de quienes vivieron directamente la represión con generaciones que hoy continúan trabajando por preservar y transmitir esa historia.
A 53 años del golpe de Estado, la conmemoración en Punta Arenas volvió a poner en el centro las voces de quienes sobrevivieron a la prisión política y la tortura, junto con un mensaje que atravesó las distintas intervenciones de la jornada: mantener viva la memoria para que hechos como estos no vuelvan a repetirse.

