Dulserina Vidal llegó a Tierra del Fuego a los 25 años, la edad en que muchos recién deciden dónde instalarse. Ahí se quedó, en esa isla de viento constante, y no volvió a moverse. Hoy ya tiene 76 años, aunque nadie lo diría al verla. Se destaca entre sus pares por una energía y una capacidad de trabajo que parecen no llevar el peso de esos años.
Produce habas, papas, ajos y cebollas al aire libre. En sus tres invernaderos cultiva lechugas, cilantro y otras hortalizas que vende en las ferias organizadas por la cooperativa de Porvenir. Prepara además su propio compost para nutrir la tierra que trabaja.
«Soy orgullosamente campesina, para mí la tierra lo es todo», dice.
Ese esfuerzo fue reconocido por INDAP Magallanes en una ceremonia realizada en el museo de la municipalidad de Porvenir, con la presencia de autoridades regionales y dirigentes campesinos.
El director regional (s) de INDAP Magallanes, Petar Bradasic, fue categórico. «Dulserina representa lo que significa arraigarse a esta tierra y hacerla producir contra todo pronóstico», señaló, destacando que su historia es también la de un territorio que en los últimos años ha acelerado su producción hortícola.
El alcalde de Porvenir, Gabriel Parada, también tomó la palabra para destacar el crecimiento que ha tenido la comuna en materia agrícola. «Lo que hoy vemos en los invernaderos de Porvenir no es casualidad, es el resultado de un trabajo conjunto entre el municipio, el Gobierno Regional y los propios agricultores, que a través del Prodesal hemos logrado transformar el esfuerzo individual en desarrollo para toda la comuna», afirmó.
En representación de los campesinos y campesinas de la zona, la agricultora Nidia Silva entregó un saludo durante el acto. En sus palabras, valoró el trabajo en equipo que caracteriza al mundo campesino y el ambiente familiar que se vive entre quienes comparten el oficio de trabajar la tierra, un sello que, según dijo, se mantiene vivo generación tras generación en Tierra del Fuego.
El reconocimiento se realizó en el contexto del Día del Campesino, que cada 28 de julio conmemora la reforma agraria y la sindicalización campesina, y que en Magallanes se celebra durante agosto.
Al cierre de la ceremonia, fueron los propios agricultores quienes pidieron la palabra, no para hablar de invernaderos ni de cosechas, sino para nombrar a la funcionaria Katterine Diaz, que ingresó al servicio en 2008. Hablaron de su trabajo y de su alegría de siempre.
Héctor Morales, presidente de la Cooperativa Huertos Campesinos, tomó el micrófono para explicar por qué ese gesto importaba. Dijo que el reconocimiento también es una forma de justicia, porque hay trabajos fundamentales que terminan siendo invisibles. Esta vez eran los propios agricultores quienes hacían visible y valoraban el trabajo de una funcionaria que aseguran los ha acompañado, escuchado y apoyado.
Ahí está, tal vez, lo que explica el sentido del trabajo de INDAP. No se trata solamente de entregar instrumentos o recursos, sino de construir relaciones, confianza y capacidades junto a quienes trabajan la tierra.
Por eso, cuando los agricultores aplaudieron a Katterine Diaz, no estaban distinguiendo solamente a una persona. Estaban expresando el valor de un vínculo entre agricultores y servidores públicos. Morales lo resumió a nombre de todos, «nos recuerda algo muy sencillo, que cuando reconocemos a alguien, también estamos diciendo qué tipo de sociedad queremos construir, una sociedad que no da por invisible el trabajo de los demás».

