{"id":66847,"date":"2026-07-14T10:35:34","date_gmt":"2026-07-14T13:35:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/?p=66847"},"modified":"2026-07-14T10:35:38","modified_gmt":"2026-07-14T13:35:38","slug":"columna-opinion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/columna-opinion\/","title":{"rendered":"COLUMNA OPINION"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Soledad y aislamiento en nuestra sociedad<br>Cultivando ese vital sentimiento que es la amistad, suelo compartir un caf\u00e9 con<br>excompa\u00f1eros de colegio. Ya en la s\u00e9ptima d\u00e9cada, hemos llegado a la conclusi\u00f3n de que<br>quienes estamos vivos \u2014porque algunos han dejado recientemente una silla vac\u00eda y la borra<br>a\u00fan tibia en la taza\u2014 hemos tenido la suerte de apreciar acontecimientos que han generado<br>cambios profundos; desde la llegada del hombre a la Luna hasta el uso de la inteligencia<br>artificial. Nuestra relaci\u00f3n tiempo-espacio ha cambiado radicalmente y somos conscientes<br>de ser unos privilegiados.<br>En esos encuentros en los que hacemos y rehacemos el mundo, un amigo reflexionaba<br>acerca de la \u00e9poca actual: \u201cNunca hab\u00edamos contado con tanta facilidad para desplazarnos,<br>comunicarnos y relacionarnos y, sin embargo, millones de personas viven con una<br>sensaci\u00f3n de soledad, carentes de afecto y hasta de sentido \u2014dec\u00eda. \u201cEste fen\u00f3meno se<br>hace m\u00e1s visible en la vejez, cuando existen pocos espacios de encuentro, se modifican las<br>relaciones familiares y muchos deben reconstruir el sentido de su vida cotidiana\u201d \u2014replicaba<br>otro amigo, un exprofesor de psicolog\u00eda\u2014 con la autoridad de su trayectoria.<br>La conversaci\u00f3n gir\u00f3 en torno a ese punto, y luego concluimos que este no es un problema<br>inherente a los ancianos y que, m\u00e1s all\u00e1 de la sensaci\u00f3n de soledad, lo preocupante es el<br>aislamiento.<br>El aislamiento de los viejos<br>Nuestros abuelos aceptaban con cierta serenidad la disminuci\u00f3n de su vitalidad y su<br>alejamiento paulatino de la vida social. Se pensaba que el envejecimiento era sin\u00f3nimo de<br>retiro. El anciano, aunque a menudo junto a sus seres queridos, se iba aislando de su<br>entorno. Todos recordamos sus largos silencios, interrumpidos por el crujir de una mecedora<br>o el de una tos intempestiva.<br>Hoy, los viejos gozan de una mejor salud f\u00edsica y mental, son m\u00e1s independientes y v\u00e1lidos.<br>La jubilaci\u00f3n, que antes era percibida como el final de la vida productiva, se convierte a<br>veces en el comienzo de otras etapas. Liberados de las obligaciones profesionales,<br>descubren intereses que hab\u00edan postergado y nacen nuevas amistades, no menos<br>profundas y duraderas que las de otrora.<br>Envejecer no significa aislarse, ya que se puede participar en la sociedad de forma distinta,<br>provisto de la memoria que se conserva, del conocimiento y la experiencia adquiridos, y con<br>la perspectiva que el tiempo otorga. Envejecer con amigos no es evitar el paso del tiempo,<br>sino recorrerlo acompa\u00f1ado. Tener con quienes recordar, re\u00edr, compartir las preocupaciones<br>y sue\u00f1os que a\u00fan permanecen intactos. Porque mientras podamos establecer v\u00ednculos<br>afectivos, la vida mantiene una parte esencial de su significado.<br>Los viejos saben que las cosas materiales son prestadas y cambian de due\u00f1o, que no vale<br>la pena perseguir resultados ef\u00edmeros ni exponerse ante luminarias, que los cargos terminan<br>y los \u00e9xitos se olvidan. Lo que permanece en el tiempo son las conversaciones, la mano<br>tendida, las penas escuchadas, las risas y el canto, y la certeza de que siempre es tiempo<br>de cultivar la amistad.<br>Corresponder\u00eda a la sociedad adaptarse a esta nueva situaci\u00f3n de presencia activa de los<br>ancianos, la que impacta y modifica las relaciones sociales. Hay nuevas pol\u00edticas p\u00fablicas<br>por implementar y cambios culturales que promover urgentemente. El di\u00e1logo<br>intergeneracional puede ser m\u00e1s beneficioso que el pol\u00edtico que tan poco funciona en<br>sociedades crispadas ideol\u00f3gicamente, como la nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre el cielo y el silencio<br>Mientras habl\u00e1bamos de la soledad, me acord\u00e9 de una canci\u00f3n de Belarmino S\u00e1nchez, cuyo<br>t\u00edtulo y tem\u00e1tica reaparecen despu\u00e9s en la novela de Nicol\u00e1s Mihovilovic, \u201cEntre el cielo y el<br>silencio\u201d. Esta narra la vida solitaria del ovejero de la Patagonia, ese \u201ccaminante sin camino\u201d<br>que \u201csolo va, entre el cielo y el silencio\u201d. Entonces, platicamos acerca de la soledad en<br>t\u00e9rminos distintos, valorizando sus espacios, para diferenciarla del aislamiento.<br>Mientras la primera representa una falta de compa\u00f1\u00eda, un sentimiento o emoci\u00f3n personal, el<br>aislamiento es la ausencia de contacto o de redes de apoyo, un hecho tangible, una<br>enfermedad social. Lo diferenciador es la ausencia voluntaria de v\u00ednculo en la soledad, y el<br>abandono total en el caso del aislamiento.<br>Hannah Arendt diferenciaba la soledad del aislamiento. La soledad permite el di\u00e1logo<br>consigo mismo, condici\u00f3n indispensable para pensar y ejercer la libertad. El aislamiento<br>rompe los v\u00ednculos y empobrece las relaciones humanas. Cuando ese aislamiento se<br>transforma en desolaci\u00f3n \u2014esa sensaci\u00f3n de no pertenecer a ning\u00fan mundo compartido\u2014,<br>la persona es m\u00e1s vulnerable.<br>As\u00ed pues, cuando las conversaciones se vuelven escasas y el silencio comienza a ocupar el<br>espacio que antes pertenec\u00eda al afecto y la persona entra en una forma de pobreza<br>emocional que deteriora lentamente su salud f\u00edsica y psicol\u00f3gica, ya no hablamos de<br>soledad, sino de aislamiento.<br>El aislamiento de los j\u00f3venes<br>Hoy se establecen much\u00edsimos contactos virtuales, pero es dif\u00edcil construir amistades<br>duraderas. Las redes sociales multiplican v\u00ednculos superficiales, pero disminuyen las<br>posibilidades de encuentros. Permanentemente conectados a todo y con todos, nos<br>encontramos emocionalmente distantes. Los mensajes son cortos y pr\u00e1cticos, sin las<br>sutilezas del lenguaje. En las redes se suele exhibir imp\u00fadicamente la vida personal, pero se<br>comparte poco y se piensa menos.<br>Nunca hemos estado tan interconectados y, al mismo tiempo, tan expuestos al aislamiento.<br>Observar algunos comportamientos de los adolescentes puede hasta resultar pat\u00e9tico:<br>separados en los recreos o en la calle, sin hablarse ni mirarse, pendientes de la pantalla, a<br>menudo sonriendo solos.<br>El aislamiento afecta la salud f\u00edsica, aumenta el riesgo de enfermedades, el deterioro<br>cognitivo, la ansiedad, la depresi\u00f3n\u2026 y termina siendo una forma silenciosa de sufrimiento y<br>una gangrena social.<br>Refiri\u00e9ndose a la generaci\u00f3n entre 18 y 29 a\u00f1os, en su reciente ensayo \u201cMalaise dans la<br>g\u00e9n\u00e9ration Z\u201c(Gallimard 2026), el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Pierre Valentin se\u00f1ala: \u201cEn ausencia de<br>proyectos de futuro solo les queda sobrevivir. En el mejor de los casos, dentro de un<br>peque\u00f1o grupo; a menudo, solos. El aislamiento es el factor principal de los problemas. 71%<br>de estos j\u00f3venes afirman sufrir\u201d.<br>Cuando diversos estudios recientes muestran que m\u00e1s del 50% de los j\u00f3venes<br>estadounidenses han pensado en el suicidio, el drama se torna escalofriante y la<br>responsabilidad de las empresas que lucran con el fen\u00f3meno es inmensa.<br>La amistad es un ung\u00fcento<br>Nuestra sociedad ha hecho del individualismo su pilar esencial. Poco a poco hemos ido<br>perdiendo los espacios sociales que generaban confianza, di\u00e1logo, amistad y sentido de<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">pertenencia. Clubes deportivos, organizaciones comunitarias, agrupaciones culturales,<br>iglesias, sindicatos, partidos pol\u00edticos\u2026 ya no cumplen una funci\u00f3n de integraci\u00f3n social.<br>Disponemos de la tecnolog\u00eda para expresar emociones y opiniones, pero hemos olvidado la<br>escucha y, sin ella, no hay intercambio posible ni comunidad. De nada sirven los miles de<br>contactos almacenados en el celular si no tenemos a qui\u00e9n llamar cuando lo necesitamos.<br>Con la sabidur\u00eda que se adquiere con el tiempo, sabemos que los bienes materiales<br>cambian de due\u00f1o, los cargos terminan, los \u00e9xitos son ef\u00edmeros y las ambiciones terminan<br>por desvanecerse. Quedan las conversaciones, las manos tendidas, las risas y la certeza de<br>que nunca es demasiado tarde para cultivar la amistad. \u201cPermanecer y transcurrir no es<br>perdurar, no es existir ni honrar la vida\u201d \u2014dice la c\u00e9lebre canci\u00f3n de Eladia Bl\u00e1zquez\u2014.<br>Probablemente, la amistad no prolonga la vida, pero le otorga profundidad, sentido y<br>humanidad; lo que es una forma de honrarla.<br>Quiz\u00e1 el desaf\u00edo del presente no consista en inventar nuevas formas de comunicaci\u00f3n, sino<br>en recuperar la belleza de la relaci\u00f3n presencial. Porque la conversaci\u00f3n y el encuentro<br>siguen siendo los mejores ant\u00eddotos contra ese aislamiento que avanza sin hacer ruido, pero<br>que termina por erosionar aquello que nos hace seres humanos.<br>En este escenario, la amistad deja de ser un simple complemento de la existencia para<br>convertirse en una necesidad absoluta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Soledad y aislamiento en nuestra sociedadCultivando ese vital sentimiento que es la amistad, suelo compartir un caf\u00e9 conexcompa\u00f1eros de colegio. 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