{"id":56397,"date":"2025-05-19T11:46:00","date_gmt":"2025-05-19T14:46:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/?p=56397"},"modified":"2025-05-19T13:48:03","modified_gmt":"2025-05-19T16:48:03","slug":"la-odisea-del-marmol-la-heroica-expedicion-a-isla-cambridge","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/la-odisea-del-marmol-la-heroica-expedicion-a-isla-cambridge\/","title":{"rendered":"La odisea del m\u00e1rmol: la heroica expedici\u00f3n a isla Cambridge"},"content":{"rendered":"\n<p>En abril de 1916, seis hombres impulsados por el anhelo de descubrir m\u00e1rmol en los<br>confines m\u00e1s remotos del planeta, emprendieron una de las m\u00e1s audaces empresas que haya<br>conocido la Patagonia. Todo comenz\u00f3 con una chispa: el hallazgo fortuito de unas<br>misteriosas piedras blancas por parte del curtido navegante Antonio R\u00edspoli en la olvidada<br>isla Cambridge, escondida entre los laberintos de canales y archipi\u00e9lagos del Pac\u00edfico<br>austral. Aquella chispa encendi\u00f3 un sue\u00f1o.<br>R\u00edspoli, viejo lobo de mar y padre del c\u00e9lebre aventurero Pascualini, se uni\u00f3 al intr\u00e9pido<br>ingeniero d\u00e1lmata Duje Cettineo \u2014veterano de las guerras balc\u00e1nicas y perseguido del<br>imperio austroh\u00fangaro\u2014 para llevar adelante una expedici\u00f3n sin precedentes. Formaron<br>una sociedad de seis valientes: Emilio Swierczewski y Cettineo como t\u00e9cnicos; Juan<br>Krateil, socio entusiasta; Enrique Bacigalupi, encargado de legalizar la empresa y asegurar<br>los t\u00edtulos mineros; y Pedro Matta Ponz, due\u00f1o del c\u00fater Mart\u00edn, quien cedi\u00f3<br>generosamente su embarcaci\u00f3n. A bordo, dos marineros completaban la tripulaci\u00f3n: uno<br>chileno, otro portugu\u00e9s. La aventura estaba en marcha.<br>El Mart\u00edn, un modesto c\u00fater a vela de dos a tres toneladas, zarp\u00f3 el 7 de abril desde Punta<br>Arenas con rumbo a la isla so\u00f1ada, apenas a 300 kil\u00f3metros al norte. Preve\u00edan una traves\u00eda<br>de 15 a 20 d\u00edas. A bordo llevaban lo indispensable: v\u00edveres para un mes, un comp\u00e1s, cartas<br>marinas, redes de pesca\u2026 y una determinaci\u00f3n de acero. Pero ni la m\u00e1s precisa de las<br>cartas pod\u00eda anticipar lo que los esperaba: un mar embravecido, tormentas traicioneras y<br>una naturaleza indomable. As\u00ed comenzaba su odisea en los confines del mundo.<br>A los ocho d\u00edas alcanzaron isla Landfall. El viaje, ya m\u00e1s lento de lo previsto, tom\u00f3 un giro<br>tr\u00e1gico cuando intentaron volver por el Canal Abra. Una espesa neblina y un viento<br>traicionero los empujaron mar afuera. Sin control sobre el rumbo, sin velas, con el barco<br>sellado como una caja flotante, fueron sacudidos durante seis d\u00edas por el furioso oleaje del<br>Pac\u00edfico, aliment\u00e1ndose apenas, tendidos en la bodega sin aire fresco.<br>Al amanecer del 21 de abril, vislumbraron tierra: cumbres nevadas romp\u00edan el horizonte.<br>\u00bfSer\u00eda su destino? No. Un nuevo temporal los empuj\u00f3 a\u00fan m\u00e1s lejos. Finalmente, gracias a<br>la pericia de R\u00edspoli, lograron fondear en una ensenada protegida de isla Week. Hab\u00edan<br>sobrevivido.<br>Repuestos tras tres d\u00edas, navegaron de refugio en refugio, castigados por vientos y<br>tormentas, fondeando en bah\u00eda Barrister, luego en Gotesworth y finalmente en Desolaci\u00f3n,<br>donde pasaron ocho d\u00edas esperando una ventana de buen tiempo.<br>El 9 de mayo, con los v\u00edveres menguando, se arriesgaron a alcanzar caleta Mataura. All\u00ed<br>quedaron atrapados 17 d\u00edas por tormentas. Com\u00edan una sola vez al d\u00eda, racionando harina,<br>caf\u00e9 y az\u00facar. Cazaban aves, pescaban y esperaban. El d\u00eda 17, el sol reapareci\u00f3. Izaron<br>velas y zarparon de nuevo.<br>El c\u00fater rode\u00f3 el feroz Cabo Pilar, y a medida que se acercaban al pe\u00f1\u00f3n de los<br>Evangelistas, la costa conocida por R\u00edspoli comenz\u00f3 a perfilarse. Llegaron a islas C\u00f3ndor el<\/p>\n\n\n\n<p>23 de mayo. Hab\u00edan sobrevivido 33 d\u00edas de mar y desesperanza, y por fin divisaban el<br>\u00faltimo tramo hacia su meta.<br>Del 28 de mayo al 7 de junio navegaron entre canales interiores y archipi\u00e9lagos hasta que,<br>frente a ellos, se alz\u00f3 la legendaria isla Cambridge hoy Diego de Almagro, promesa de<br>m\u00e1rmol y s\u00edmbolo de su tenaz resistencia. Pero el desenga\u00f1o fue brutal: en el sitio del<br>supuesto hallazgo, las piedras no ten\u00edan valor industrial. Fue entonces que Cettineo,<br>intern\u00e1ndose m\u00e1s al sur del seno Huemul, hall\u00f3 otras vetas, ocultas entre la selva y la<br>niebla. All\u00ed s\u00ed, entre pe\u00f1ascos cenicientos, se encontraba el m\u00e1rmol que cambiar\u00eda el<br>destino de la expedici\u00f3n.<br>El regreso fue otra traves\u00eda \u00e9pica. En el estrecho de Nelson, se cruzaron con un c\u00fater de<br>cazadores de nutrias que les salvaron del hambre y la desesperanza, compartiendo v\u00edveres<br>y tabaco a cambio de una escopeta. M\u00e1s adelante, en Puerto Gallant, se reencontraron con<br>un viejo conocido: Pablo G\u00f3mez, exmarino que viv\u00eda con una aborigen y traficaba pieles<br>con los ind\u00edgenas. Los agasaj\u00f3 con cazuela, vino, y hospitalidad que parec\u00eda irreal tras tanto<br>sacrificio.<br>Cettineo, emocionado, le regal\u00f3 su br\u00fajula y reloj. Era el s\u00edmbolo de una traves\u00eda que se<br>cerraba con humanidad.<br>El regreso de los invencibles<\/p>\n\n\n\n<p>En la g\u00e9lida madrugada del 10 de agosto de 1916, tras m\u00e1s de cuatro meses de feroz lucha<br>contra la furia del Pac\u00edfico, los hielos errantes del sur, la niebla interminable y el hambre<br>que mord\u00eda los huesos, el c\u00fater Mart\u00edn emergi\u00f3 como un espectro de las profundidades del<br>tiempo frente a las costas del estrecho a poca distancia de Punta Arenas. Hab\u00eda sobrevivido.<br>Atracaron frente a la estancia Guayrabo, donde Duje Cettineo \u2014con las ropas a\u00fan<br>empapadas, la barba endurecida por la escarcha y los ojos encendidos por la victoria\u2014 fue<br>el primero en pisar tierra. Con manos temblorosas por la emoci\u00f3n m\u00e1s que por el fr\u00edo, logr\u00f3<br>comunicarse por tel\u00e9fono con su socio Emilio Swierczewski, quien lleg\u00f3 de inmediato en<br>autom\u00f3vil, con el rostro entre la incredulidad y la euforia, como si hubiese visto regresar a<br>un muerto.<br>La noticia se propag\u00f3 como fuego en pastizal seco. En pocas horas, toda la ciudad sab\u00eda que<br>los hombres del Mart\u00edn hab\u00edan regresado. Los diarios no tardaron en compararlos con los<br>grandes navegantes del pasado, aquellos que osaron desafiar el fin del mundo. El muelle se<br>llen\u00f3 de gente: hombres, mujeres, ni\u00f1os, todos buscando entre la bruma a los h\u00e9roes de<br>carne y hueso. Algunos aplaud\u00edan, otros lloraban en silencio, y muchos simplemente<br>observaban, incr\u00e9dulos, ante la magnitud del milagro.<br>All\u00ed estaban: el inquebrantable capit\u00e1n Antonio R\u00edspoli, con la mirada curtida por la<br>tormenta y la gloria; Duje Cettineo, el so\u00f1ador tenaz que nunca se rindi\u00f3; los marineros<br>an\u00f3nimos, verdaderos titanes del sur; y junto a ellos, la memoria viva de aquellos que les<\/p>\n\n\n\n<p>tendieron la mano en el camino. Volv\u00edan no solo con vida, sino con una historia que rozaba<br>la leyenda.<br>Hab\u00edan vuelto.<br>Y como prueba tangible de su gesta, las piedras de m\u00e1rmol rescatadas fueron expuestas<br>d\u00edas despu\u00e9s en la casa comercial J. L. Jacobs, en la emblem\u00e1tica esquina de Roca con<br>Lautaro Navarro, frente al despacho donde Cettineo y Swierczewski so\u00f1aron con la<br>empresa. All\u00ed, sobre estantes de madera, el m\u00e1rmol brillaba bajo la luz invernal como un<br>trofeo arrancado a la Tierra misma, testimonio de coraje, ciencia y perseverancia.<br>Pasaron algunos a\u00f1os, cuando el hijo de Antonio Rispoli, \u201cPascualini\u201d al mando de su<br>C\u00fater Domitila, emprende proa al norte rumbo a los canales y la Isla Cambridge y con un<br>esfuerzo de hombre de mar, logra subir a su c\u00fater un trozo de m\u00e1rmol de unos 150 kilos<br>para traerlo a Punta Arenas e instalarlo en la Plaza Mu\u00f1os Gamero, lugar donde se llegue<br>actualmente nuestra hasta monumental, el m\u00e1rmol despu\u00e9s de algunos a\u00f1os es posesionado<br>en el centro de la Plaza Lautaro, rindiendo recuerdo de esos audaces marinos.<br>Un monolito para el alma de Magallanes<br>Y que no quede el m\u00e1rmol s\u00f3lo como testigo de una haza\u00f1a olvidada entre mares y<br>tormentas. Que se alce, firme y eterno, en el coraz\u00f3n mismo de nuestra ciudad: en la Plaza<br>de Armas de Punta Arenas, en su rinc\u00f3n sur-este, donde los vientos susurran historia y la<br>gente a\u00fan camina con la memoria a cuestas.<br>Que una de sus caras, pulida con respeto, reciba las palabras que son oraci\u00f3n y promesa,<br>verso y bandera:<br>\u201cYo te rezo Se\u00f1or por Magallanes,<br>yo te pido mi Dios por su futuro,<br>esa orgullosa tierra conquistada,<br>por camino que T\u00fa mismo trazaste.\u201d<br>Porque al cumplirse cincuenta a\u00f1os del \u00abCanto a Magallanes\u00bb en el 2026, no hay mejor<br>tributo que entrelazar la poes\u00eda que nos canta con la piedra que nos recuerda. Que el<br>m\u00e1rmol, rescatado con sudor y coraje desde los confines del oc\u00e9ano, hable al futuro con<br>voz de roca y fe.<br>Y bajo esos versos sagrados, una placa sencilla pero inmortal:<br>\u00abEn memoria de Duje Cettineo, Antonio R\u00edspoli, y los valientes que en 1916 desafiaron el<br>mar y la muerte para descubrir este m\u00e1rmol, que hoy se erige como s\u00edmbolo del esp\u00edritu<br>indomable de Magallanes.\u00bb<br>As\u00ed, cuando el sol caiga sobre la plaza, y los ni\u00f1os corran sin saber a\u00fan de qu\u00e9 est\u00e1 hecha su<br>tierra, habr\u00e1 una piedra que les hable, que los mire y que les cuente la historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En abril de 1916, seis hombres impulsados por el anhelo de descubrir m\u00e1rmol en losconfines m\u00e1s remotos del planeta, emprendieron una de las m\u00e1s audaces empresas que hayaconocido la Patagonia&#8230;. <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/la-odisea-del-marmol-la-heroica-expedicion-a-isla-cambridge\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":56398,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-56397","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cronica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56397","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56397"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56397\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56398"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56397"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56397"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiopresidenteibanez.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56397"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}