El desarrollo y la ejecución de proyectos claves para la comuna de Puerto Natales enfrenta
un escenario de incertidumbre debido al quiebre de relaciones institucionales entre la
municipalidad, y la delegación provincial de Última Esperanza.
El bloqueo administrativo, más que protocolar, surge como consecuencia directa de la crisis
ética provocada por el delegado presidencial provincial, Líber Lazo, cuyas declaraciones
sobre el fallecimiento de un menor generaron un masivo rechazo en la comunidad.
Ante la gravedad de los hechos, la alcaldesa de Natales, Ana Mayorga, determinó congelar
los actos protocolares, pero en el fondo, lo que hace, es suspender la coordinación política y
sancionar de forma indefinida el trabajo conjunto con la Delegación Provincial. Si bien la
medida municipal busca salvaguardar la dignidad de los vecinos, la permanencia de Lazo
en el cargo —respaldado por el Gobierno central mientras se desarrolla un sumario
administrativo— ha trasladado el costo de la crisis a la gestión pública local.
Las principales áreas, e iniciativas afectadas por este quiebre institucional, son los
proyectos de infraestructura municipal que requieren el patrocinio de la Delegación para
acceder a recursos estatales; la falta de diálogo arriesga generar un cuello de botella en las
firmas de convenios, por ejemplo.
Así, están siendo afectada las comisiones mixtas destinadas a planificar la seguridad
pública, fiscalizaciones urbanas y planes de emergencia comunal, estas pierden capacidad
operativa al no existir un mando unificado.
Al mismo tiempo, aunque los recursos dependen del Gobierno Regional de Magallanes, la
división de las autoridades provinciales debilita la postura técnica de la comuna para
defender presupuestos ante Hacienda y el CORE.
Para intentar destrabar la gestión, la delegada presidencial regional, Ericka Farías, buscará
establecer canales de comunicación directos y autónomos con la alcaldesa Ana Mayorga,
con el fin de evitar que la crisis del gobierno provincial paralice la inversión pública en la
comuna. La delegada presidencial dijo que la alcaldesa Mayorga tiene toda la autonomía y
que es muy respetable su opinión. Hay una conversación pendiente, aseguró. Pero al
parecer la delegada presidencial no ha percibido aún lo grave de la situación.
El quiebre institucional en Última Esperanza deja en evidencia una desconexión crítica con
la realidad local: mientras el delegado Líber Lazo se atornilla al cargo amparado en un
sumario burocrático tras sus ofensivos dichos, la delegada regional Ericka Farías opta por
blindar el cuoteo político centralista en lugar de exigir la salida inmediata de una autoridad
que ya perdió toda legitimidad. Al priorizar la lealtad partidaria y el confort de sus oficinas
por sobre la dignidad de Puerto Natales, ambos, delegada y delegado, postergan el bienestar
de la comuna y transforman al Gobierno de Kast en el principal obstáculo para el desarrollo
que dicen defender.

