Con el propósito de anticipar posibles emergencias y fortalecer la protección de una zona clave para la comunidad, equipos de la Delegación Presidencial Provincial de la Antártica Chilena, Senapred y Conaf, realizaron un despliegue preventivo en la cuenca del río Róbalo, afluente que abastece de agua potable a Puerto Williams.
Desde tempranas horas del día, en medio de condiciones invernales, con temperaturas bajo cero y la superficie del bosque subantártico y turberas cubiertas de nieve, el personal realizó una caminata de 3 horas y 30 minutos para llegar hasta la laguna Róbalo, localizada a unos 4 kilómetros desde el inicio del sendero, donde se ubica la bocatoma de agua.
Tanto en la ida como en el retorno de este recorrido, que totalizó 6 horas y 40 minutos, el delegado presidencial provincial de la Antártica Chilena, Rodolfo Moncada Salazar, pudo verificar en terreno y con el conocimiento técnico de los servicios públicos participantes, todas las variables de riesgo, como las castoreras, combustibles que pudieran generar incendios forestales, desbordes del río, estado del sendero, condiciones del terreno, entre otras.
La máxima autoridad provincial agradeció la invitación de Senapred y Conaf en este despliegue preventivo. “Lo importante es que cuidemos este entorno. Vivimos en un lugar muy privilegiado, pero también muy frágil. Pudimos ver el impacto de una especie invasora como el castor, que hace diques, corta los surcos de agua o inunda los bosques. Tenemos que ir viendo cómo lo podemos controlar para que no genere daño al entorno, al ecosistema, y tampoco pueda poner en riesgo algún incidente, como ocurrió el año 2024 con un desborde que afectó a la toma de agua para la población de Puerto Williams”, manifestó.
Además, el delegado Moncada recalcó que un despliegue en terreno durante esta época fortalece el trabajo anticipado frente a la temporada estival que se avecina. “Sabemos que estas rutas, sobre todo en verano, son muy transitadas por turistas y personas de Puerto Williams. El llamado es a cuidarlas, a no realizar fogatas, a no exponernos a riesgos y a proteger entre todos el entorno en que vivimos y estos paisajes tan bonitos que tenemos en la provincia”, puntualizó.
Identificación de castoreras
Por su parte, la encargada provincial de Senapred en Antártica Chilena, Catalina Epull Huaiquilaf, detalló que uno de los objetivos de esta salida a terreno surgió para identificar las diversas castoreras en la cuenca del río Róbalo. “La principal afectación que provocan estos diques es que van tapando el normal curso de agua. Frente a posibles precipitaciones y un deshielo, esto puede provocar una especie de remoción en masa o también el posible desborde del río Róbalo, como ocurrió en mayo de 2024”, dijo.
La profesional mencionó que la identificación de estas represas generadas por castores permitirá evaluar su posible remoción. “Presentaremos un plan de manejo para trabajar en ello y generar pequeñas obras de mitigación. Sabemos que el castor es una especie introducida que ya no podemos erradicar de raíz, pero sí podemos implementar obras de mitigación”, sostuvo Epull, quien añadió que se planifica realizar despliegues similares en Valle Ukika Huertos Familiares y camino a Puerto Navarino, con el fin de diseñar un mapa de riesgo.
Riesgos de incendios forestales
En tanto, la encargada de Prevención de Incendios Forestales de Conaf Área Cabo de Hornos, Lorena Saavedra, explicó que el recorrido permitió conocer el estado de materiales vegetales, tanto vivos como muertos, que podrían alimentar un incendio forestal. Durante el trayecto, se registraron puntos donde se concentran caídas de árboles, con el fin de realizar simulaciones sobre cómo se comportaría un incendio forestal bajo diversas variables como las condiciones meteorológicas, el tipo de combustible, las pendientes, la exposición y el viento, las cuales permitirán una mejor preparación ante una eventual emergencia.
“El combustible muerto es parte de la dinámica natural de los bosques de Magallanes. Sin embargo, como es una ruta muy transitada, nos preocupa conocer el volumen de este material en caso de un incendio. Además, ésta es la cuenca que abastece de agua potable a Puerto Williams, por lo que un incendio forestal podría tener repercusiones en el flujo hídrico, ya que todo el material que se quema y queda en el suelo, o en el sotobosque, puede escurrir hacia la cuenca”, explicó Saavedra.
“También es importante considerar que, en caso de un incendio forestal, nuestras brigadas tienen que desplazarse a lo largo del territorio. Por eso necesitamos conocer las condiciones de los senderos para que puedan movilizarse de manera libre y segura. Este levantamiento nos permite identificar que la ruta no se encuentra totalmente marcada, que existen sectores interrumpidos y que presenta zonas barrosas, especialmente en verano, lo que nos ayuda a adoptar las medidas de seguridad necesarias para nuestro equipo de trabajo”, agregó la representante de Conaf.
Por último, ante la temporada de senderismo que se avecina en los próximos meses, Saavedra recalcó que “el llamado a quienes recorran estos senderos durante la temporada estival es a conocer previamente las rutas y las condiciones meteorológicas, utilizar ropa y calzado adecuados y recordar que está prohibido hacer fogatas en estos sectores. Si utilizan una cocinilla, deben seleccionar cuidadosamente el lugar, no instalarla cerca de la vegetación, usar un estabilizador para evitar que se caiga, preocuparse de que el viento no llegue directamente a la llama, supervisarla permanentemente y apagarla de manera correcta”.

