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Pulso Sindical «..Ya me canso de llorar y no amanece ya no se si maldecirte o por ti rezar, tengo miedo de buscarte ..» canta Chavela Vargas

Vamos a ser reiterativos,habida cuenta de que nos han instalado una verdad que no es efectiva. Ni la nueva constitución nos lleva a una dictadura comunista ni la mantención de la constitución vigente implica la pérdida de todos nuestros derechos y una regresión que no nos merecemos.
Por cierto que estamos ante un paso importante – no es algo menor que por primera vez un grupo de ciudadanos electos por millones que votaron en todo el país redacta la constitución – pero de ahí a creer que después del 4 de septiembre viviremos distinto de lo que hasta ahora vivimos, es una exageración que sólo se sostiene en el discurso de los defensores de una u otra opción.
¿Y si lo anterior es efectivo, por qué entonces tomamos posición por el Apruebo? nos preguntan muchos trabajadores y la respuesta de verdad es bastante simple y clara.
Pese a sus limitaciones evidentes este cuerpo legal que se nos invita a aprobar o rechazar, es mejor que el que actualmente rige. No solo porque como ya hemos dicho fue elaborada por personas que fueron electas para cumplir esa tarea sino también, y por cierto, porque pone algunas barreras al sector social que hasta ahora hizo y deshizo en el país.
Nunca hemos sido un país libre y lleno de amor y no lo somos porque el resentimiento, el rencor, la discriminación están instalados desde siempre por la sociedad de clases en la que vivimos, sociedad donde unos pocos tienen todos los derechos y los muchos deben mendigar para mejorar parte importante de las cuestiones que les harían mas digna la vida.

Lamentablemente, la nueva Constitución que se propone no avanza en profundidad y contenidos que hagan un parele mas claro al abuso, la explotación y la discriminación en la que hemos vivido por centurias, pero sin dudas instala nuevas normas respecto de pueblos originarios, salud, educación, vivienda, gobernabilidad nacional, regional y local, además de otros aspectos, que vale la pena darse una oprtunidad de verla triunfante, para ser testigos de como se iran construyendo las leyes que hagan visibles los cambios que se proponen y que beneficiarían a las grandes mayorías hasta ahora privadas de todo, lo que en caso alguno, y esto hay que repetirlo hasta el hartazgo, implica que las diferencias sociales dejaran de seguir siendo lo que hasta ahora han sido.
En nuestra opinión, y para que se entienda bien de una buena vez, los cambios profundos a los que aspiramos sólo son posibles de concretar con un pueblo educado y organizado, capaz de hacer una parada de carros efectiva a todo aquello que atente contra sus derechos.
¿Queda claro cuál es nuestra tarea?
Ni apruebo sin condiciones, ni apruebo crítico, ni apruebo para reformar. Apruebo a secas y con convicción y después a educar y organizar.
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Nuestra fuerza la unidad
Nuestra meta la Victoria