En el año 1969 un grupo no muy numeroso de personas, unos cuantos miles en todo Chile, pudieron
admirarse de un hecho que quedó para siempre grabado en la historia, la llegada del hombre a la Luna. La Corporación de Televisión de la Universidad Católica de Chile, propietaria por esos años del canal 13, realizó la cobertura en vivo, gracias a la estación satelital de Entel en Longovilo. Chile fue uno de los pocos países latinoamericanos que pudo verlo por televisión. Sucedió el 20 de julio de 1969, hace la friolera de 57 años.
Se trataba de la Misión Apolo 11, que, si bien no fue la primera misión espacial tripulada –sino la quinta- esta tuvo la particularidad de ser la primera en conseguir que un ser humano pisara la superficie de la Luna. El año 1969 gobernaba en los Estados Unidos en su primer período el presidente Richard Nixon, cosechaba, por cierto, el éxito de un trabajo iniciado hace más de una década por sus predecesores de distinto signo político. En un contexto de guerra fría, donde Estados Unidos se enfrentaba a la Unión Soviética, en la carrera espacial.
La URSS ya se había anotado varios puntos en esta carrera, con Yuri Gagarin cosmonauta soviético
galardonado con la máxima condecoración de su país, “Héroe de la Unión Soviética” por ser el primer
hombre en viajar al espacio exterior, su cápsula, Vostok 1, completó una órbita de la Tierra el 12 de abril de 1961
Y con Valentina Tereshkova cosmonauta e ingeniera rusa, fue la primera mujer en viajar al espacio, su
cápsula Vostok 6 fue lanzada el 16 de junio de 1963. Completó 48 órbitas alrededor de la Tierra en una
misión de tres días, sigue ostentando la distinción de ser la única mujer en hacer una misión espacial en
solitario. Niños y niñas de todo el mundo nacidos en la década del 60´, llevan los nombres de Yuri y
Valentina.
Con eso en la retina, el liderazgo en los Estados Unidos tomó tempranamente la decisión estratégica
de enfrentar con todos sus medios y recursos la carrera al espacio, para adelantarse a la única potencia que le disputaba un rol hegemónico global. El año 1969 con la misión Apolo 11 marcó un hito en esta carrera, ya que, por primera vez, los Estados Unidos se ponían a la vanguardia.
El comandante de la misión Apolo 11, Neil Armstrong fue el primer ser humano que pisó la superficie
de la Luna, el 21 de julio de 1969 a las 2:56 (hora internacional UTC). Ahí pronunció la frase que llevaba
tiempo en su mente: “Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”.
La confrontación entre los dos bloques políticos de la guerra fría, se daba en todo plano, en el
militar, con una desatada carrera armamentista. En el estratégico procurando influir en la mayor cantidad de gobiernos del globo, creando zonas de influencia. En el plano deportivo, cultural, etc. En 1969, el máximo dirigente de la Unión Soviética era Leonid Brézhnev, Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Con un régimen totalitario de partido único, Brézhnev gobernó nada menos que 18 años, desde 1964 hasta 1982.
El mundo vivía por el año 1969 el fin de un boom económico iniciado en la postguerra, período
caracterizado por un fuerte crecimiento, ligado a la reconstrucción y a robustos planes de inversión público-privada. Japón experimentaba “el milagro” económico, con crecimiento anual aproximado de 8% entre 1950
y 1973. El crecimiento económico de Estados Unidos era sólido, siendo la mayor potencia mundial, aunque mostrando signos de una leve recesión en el período 1969-1970. También Europa occidental experimentaba un tiempo de prosperidad económica. Alemania, Francia e Italia, tuvieron tasas de crecimiento del PIB superiores al 3% y 4% anual entre 1950 y 1973.
El Chile del año 1969 tenía una economía más pequeña que la hoy tenemos. El país se encontraba en
un proceso de cambios estructurales iniciados por el presidente Eduardo Frei Montalva y su “Revolución en libertad”. El año 1969 el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) fue del 4,1%, pero había sido
precedido por dos años malos, 1968 fue 0,2% y 1967 fue -3,3%. Asimismo, durante el período 1965-1970
Chile padeció de una alta inflación con un promedio anual de 26%.
El miércoles 1 de abril de 2026, esta misma semana, el mundo ha visto partir la misión Artemis II
desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. Con desfase temporal, 57 años después, la Misión Artemis II
busca volver a explorar la Luna y llevar a la primera mujer y el próximo hombre, a la región lunar del polo sur para 2028. También pretende establecer una base permanente en la Luna en la década de 2030, como un paso previo para futuras misiones humanas al espacio profundo.
A diferencia de la misión Apolo 11 de 1969 que se transmitió sólo por televisión y a un escaso
segmento de personas que poseían estos aparatos en todo el mundo, la Misión Artemis II ha podido verse a través de toda clase de plataformas de transmisión de datos, con imagen y sonido de alta calidad,
transmitidos en tiempo real. Cualquiera en posesión de un teléfono celular pudo ver mientras viajaba a su
trabajo o a su casa, el despegue de la nave, y luego ver las transmisiones que la propia tripulación ha hecho.
Periodistas, científicos, profesores, o gente de a pie, ha podido enviar sus preguntas, o hacerlas
directamente en pantalla. Las imágenes de nuestro planeta, de nuestro satélite la Luna, son espectaculares.
La emoción e impresión que han experimentado los tripulantes al ver la hermosa esfera azul que es nuestro hogar, es real, y la podemos experimentar nosotros mismos.
A diferencia de la Misión Apolo 11, la Misión Artemis II no sólo involucra a la NASA y otras agencias
de los Estados Unidos, sino que es una misión internacional con colaboración de empresas privadas de
vuelos espaciales de EE. UU. y seis importantes agencias asociadas: la Agencia Espacial Europea (ESA), la
Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), la Agencia Espacial Canadiense (CSA), la Agencia
Espacial de Israel (ISA), Agencia Espacial Australiana (ASA) y la Agencia Espacial del Reino Unido (UKSA)
La misión Artemis II es tripulada por Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y por
el astronauta Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense. Es la primera vez que seres humanos salen de la órbita terrestre desde 1972, con la misión Apolo 17. El objetivo principal es probar la nave Orión con tripulación y realizar un vuelo alrededor de la Luna, sin alunizar. Será el vuelo tripulado más profundo en el espacio, superando los 400.000 km de distancia de la Tierra, este viaje los llevará más lejos en el espacio de lo que ningún ser humano ha llegado antes.
Al igual que en 1969, el escenario mundial se ve plagado de conflictos, ya no existe la URSS, pero
existe China como súper potencia y Rusia, como rivales de la hegemonía de los Estados Unidos. En 1969 aún se extendía la guerra de Vietnam (1955-1975), y el presidente Nixon, que sería reelecto para un segundo período en 1973, debió renunciar en agosto de 1974 por el caso Watergate. La situación política de hoy en los Estados Unidos, tiene al presidente crecientemente cuestionado por sus erráticas y dañinas decisiones económicas, como los aranceles. Con bajísimos índices de aprobación por su catastrófica conducción de política internacional, involucrándose en guerras que han puesto en riesgo grave la paz mundial. En curso una petición de impeachment (nuestro equivalente a la acusación constitucional), y las elecciones de medio mandato o Mid Terms, en noviembre que muy probablemente darán la mayoría al opositor partido demócrata.
El mundo de 2026 tiene una economía sustancialmente más fuerte que la de 1969, con un gran
número de potencias medias que no existían o eran muy débiles en el pasado. Las tasas de crecimiento son notoriamente menores, pero con la misma avidez por los hidrocarburos, la misma necesidad y dependencia de petróleo. A diferencia de 1969, no estamos culminando un ciclo de crecimiento y expansión, sino ante el riesgo evidente de una crisis mundial. El conflicto bélico desatado en medio Oriente por los Estados Unidos con su aliado Israel, han generado condiciones propicias para una recesión mundial, con alcances imprevisibles en la estabilidad social y política del planeta.
La Misión Artemis II es una mirada a un mundo que puede ser, uno en que los países y las sociedades
se unen por objetivos altruistas, pensando en la humanidad toda, y donde se planifica los proyectos de
investigación o exploración con décadas de anticipación. Algo en lo cual debemos trabajar más, quienes
provenimos de los países más pequeños como Chile. Las grandes realizaciones, aquellas que marcarán la
pauta de la historia venidera, se deben iniciar ahora. Aunque no veamos las naves construidas sino sólo sus diseños, aunque de los grandes centros de investigación y desarrollo, sólo veamos ahora sus estudios.
Ignoro si el actual presidente de los Estados Unidos, seguirá el mismo destino del presidente Nixon,
similitudes hay muchas. Yo me quedo con lo bueno de la experiencia de la Misión Apolo 11 en 1969, que 57 años después sigue dando frutos con la Misión Artemis II, y abre caminos de esperanza a todos los
habitantes del globo.
Ernesto Sepúlveda Tornero

