Gillian Wooldridge, el gaucho antártico

Cada expedición en el Continente Blanco requiere una coordinación logística compleja con varios meses de planificación. Gillian Wooldridge es integrante del Departamento de Expediciones del Instituto Antártico Chileno (INACH) y trabaja en el Centro de Distribución Antártico que este servicio tiene en dependencias de la Empresa Portuaria Austral en el muelle Prat (Punta Arenas). 

Wooldridge lleva tres años en la institución ejerciendo distintas tareas en el ámbito logístico, como operador de grúa horquilla, apoyo en bodega, en buques y bases antárticas. Su labor facilita el traslado de personas, el transporte de insumos básicos, materiales, herramientas y diversos implementos logísticos —entre ellos, la indumentaria adecuada para la estadía—, elementos fundamentales para el desarrollo de las misiones y la supervivencia en el territorio polar.

Trayectoria y compromiso

Oriundo de Punta Arenas, Wooldridge se integró al INACH el año 2023. Es técnico agropecuario, trabajó durante 10 años en el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y su primer acercamiento formal con el INACH sucedió entre finales de 2022 y principios de 2023, cuando decidió postular al puesto de logístico. “En esa oportunidad, no quedé”, relata. “Sin embargo, mi currículum llegó al Departamento de Expediciones, donde necesitaban un operador de maquinaria. Me ofrecieron trabajar un tiempo en la bodega, donde podría sumar experiencia en temas antárticos y así postular con mejores herramientas a la siguiente campaña”. 

Desde ese momento se integró de forma permanente a la institución, realizando tareas esenciales para que el personal en la Antártica reciba sus insumos a tiempo en el Continente Blanco. 

Detrás de la ciencia antártica

La importancia del rol logístico que desempeña Wooldridge es fundamental para la ejecución de la ciencia en el INACH. Él mismo afirma que “sin logística no hay ciencia; si no hay coordinación y envío de materiales, la ciencia no se puede realizar”. Esta labor de preparación y recepción de carga es la que permite que los recursos necesarios se trasladen y se puedan llevar a cabo todos los proyectos en el territorio.

Para él, el mayor reto dentro del Instituto no fue solo la operación técnica, sino comprender a fondo el funcionamiento del Continente Blanco, interiorizarse con los protocolos, las normativas y las funciones que se cumplen en las diferentes bases antárticas. Asimismo, destaca como un proceso reconfortante el haber pasado de trabajar tanto tiempo de forma individual a la colaboración estrecha con un buen equipo integrado por 11 personas.

“Mi labor principal en la bodega es preparar, enviar y recibir cargas desde que se abre la temporada de ECA que se extiende desde octubre hasta marzo. El resto de meses sigo como apoyo en la bodega, más que nada realizando funciones de inventario y revisión de materiales del departamento”, comenta Wooldridge.

El gaucho antártico

Su trayectoria está profundamente ligada a la tierra, una herencia familiar transmitida por su padre, quien trabajó toda la vida en ese rubro. Es por ello que siempre se ha caracterizado por usar boina y vestir con un aspecto inspirado en el típico gaucho patagónico. 

Al respecto, menciona que ya es reconocido entre las y los investigadores que comúnmente viajan al Continente Blanco: “Los uruguayos me conocen como el ‘gaucho antártico’. Antes usaba también bombachas, actualmente solo uso jeans porque trabajando en la bodega se dañaron todas. Necesito renovarlas”.

Lo que mantiene motivado al “gaucho antártico” es, precisamente, el dinamismo de su entorno laboral. Ningún día es igual al anterior, su jornada oscila entre la gestión de compras de suministros, la recepción de carga en el aeropuerto y la comunicación con los diversos departamentos de la Institución. Esta versatilidad asegura que naves como el Aquiles o la Karpuj, junto a las diversas aeronaves, partan siempre con todo lo necesario para que el equipo de investigación cumpla sus metas en el territorio polar.