Ex Club Hípico: cuando la política borra el trabajo del Estado.

Lo ocurrido con el proceso de expropiación del ex Club Hípico de Punta Arenas no es solo
una decisión administrativa. Es una señal política clara: el nuevo gobierno ha optado por
frenar un proyecto estratégico para la ciudad, aun cuando este ya contaba con sustento
técnico, respaldo institucional y un avanzado nivel de gestión pública.
La solicitud del ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, del desistimiento de la
expropiación no responde al denominado Plan de Ajuste Fiscal. Responde a una decisión
política centralista de deshacer lo avanzado durante el gobierno del Presidente Gabriel Boric.
Este proyecto no apareció de un día para otro. Detrás del proceso expropiatorio del ex Club
Hípico hubo meses, y en rigor, años de trabajo de equipos profesionales del MINVU y SERVIU
que levantaron antecedentes, desarrollaron estudios, gestionaron alternativas, evaluaron
factibilidad urbana y estructuraron una propuesta coherente con la planificación de la
ciudad.
Hubo, además, un trabajo político e institucional serio para viabilizarlo. Se presentó ante el
Consejo Regional para optar a cofinanciamiento del Gobierno Regional, entendiendo que
este tipo de iniciativas requiere alianzas y corresponsabilidad en el uso de recursos públicos.
Y también hubo gestión para apalancar recursos sectoriales hacia la región, en un contexto
donde cada peso que llega a Magallanes se disputa y se defiende. No se trata solo de
expropiar un terreno, sino de habilitar una oportunidad concreta de desarrollo urbano, con
visión de futuro e impacto directo en la disponibilidad de suelo para la región.
Todo ese trabajo técnico, institucional y político, hoy se ve simplemente ignorado y eso Vene
consecuencias.
Frenar este proceso no es “poner una pausa”. Es desarmar una cadena completa de
decisiones, esfuerzos y recursos ya comprometidos para Magallanes. Y es, también, enviar
una señal preocupante al Gobierno Regional y a los actores locales, que los acuerdos
alcanzados pueden quedar en nada y los recursos simplemente, perderse.
La pregunta vuelve a ser inevitable: ¿cuál es el criterio detrás de esta decisión?
Cuando se detienen proyectos de esta naturaleza, lo que se pierde no es solo tiempo. Se
pierde capacidad de gestión pública. Se pierde credibilidad institucional. Se pierde una
oportunidad concreta para la ciudad. Y se instala la idea de que, en Chile, incluso los
proyectos bien hechos pueden caer por razones estrictamente políticas, debilitando la
capacidad del Estado de actuar con continuidad, como si cada cambio de gobierno implicara
empezar de cero. Ese es el verdadero problema.
Cuando las políticas públicas se subordinan a decisiones políticas de corto plazo y
centralistas, lo que se erosiona no es solo un proyecto puntual, sino la confianza en la

institucionalidad. Se instala la idea de que ningún proceso está realmente asegurado, que
todo puede ser revertido, incluso cuando ha avanzado conforme a la normativa y con
respaldo técnico.
El ex Club Hípico no es solo un terreno. Es la evidencia de un trabajo serio del Estado que hoy
se pretende desechar y que lamentablemente, deja una señal clara: se ha optado por
retroceder. Y en una región como Magallanes, donde cada avance cuesta el doble, desechar
este trabajo no es solo un error, es una irresponsabilidad que hace perder a la ciudadanía.

Marco Uribe Saldivia
Arquitecto
Ex Seremi MINVU Magallanes y Antártica Chilena.