EN LA PUERTA DEL HORNO SE QUEMA EL PAN

Esta semana comprobamos nuevamente que en la puerta del horno se quema el pan. Lo que iba a
ser una jornada de aplausos y descorche de botellas para el mandamás de Hacienda, sólo dio para
recriminaciones entre parlamentarios oficialistas. La razón fue la falta de quórum para aprobar el informe
aprobado en la comisión mixta y en la sala de la Cámara. En el ínterin, el oficialismo con los votos del PDG en
la cámara y votos de independientes en el senado, había aprobado el cuerpo de la mega reforma
miscelánea, un triunfo en toda la línea para la apuesta del ministro Quiroz. Las únicas indicaciones del
progresismo que fueron aprobadas son una relativa a la prohibición del cobro de interés sobre interés, y otra
sobre el olvido financiero. Ambas rechazadas con horror por la industria bancaria y la CPC. La parte medular
e ideas fundantes de este verdadero proyecto de restauración conservadora, fueron aprobadas gracias a la
negociación del gobierno con el PDG. Tras la aprobación de la Cámara al informe de la comisión mixta, por
80 votos a favor, 48 en contra y dos abstenciones, la aprobación en el senado se veía como un mero trámite.
Pero el gobierno no tenía previsto que el día de la votación, el pasado miércoles, no estuvieran presentes los
26 senadores que votarían favorablemente la propuesta. Como consecuencia de este hecho, y para evitar
que el informe fuera rechazado por el senado, el ejecutivo optó por retirar la urgencia de discusión
inmediata, que había renovado días antes.
En síntesis, la tramitación del informe de la comisión mixta se pospone hasta después de la semana
distrital, lo que sucederá la primera semana de agosto. Se frustra de este modo el objetivo del ministro
Quiroz, que, contra toda evidencia sobre la complejidad del proyecto, y saltándose un análisis más detallado
de sus efectos, porfiaba por su aprobación en el mes de julio.
En la discusión final de la mega reforma se escuchó con fuerza la posición de los parlamentarios de
las regiones de Coquimbo y Atacama, quienes condicionaron su voto a la asignación de recursos para la
reconstrucción de los sectores más afectados de sus regiones. Recordemos que los gobiernos regionales de
todo el país en el primer mes de la actual administración, sufrieron un recorte del 3% de su presupuesto.
Este mes de julio, para responder a la emergencia climática, las regiones debieron recurrir al 2% de
emergencia. En efecto el ministerio del interior, mediante el decreto N° 1.212 de 10.07.2026 autorizó el uso
anticipado de hasta un 2% del presupuesto de inversión de los gobiernos regionales de Atacama, Coquimbo,
Valparaíso, Metropolitana de Santiago, Libertador General Bernardo O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, La
Araucanía, y Los Ríos. El mecanismo constituye una ventaja para las regiones ya que pueden disponer
trabajos y financiar reparaciones de manera más expedita. El inconveniente es que estos recursos regionales
no serán repuestos por el estado central. La negativa del gobierno a incluir a las regiones de Atacama y
Coquimbo en los fondos de la ley de reconstrucción, que forma parte de la mega reforma, es un escollo que
el gobierno deberá resolver si desea contar con el voto de los senadores de estas zonas.
Otro escollo que debía resolverse previo a la discusión en sala del senado del informe de la comisión
mixta, recae en el financiamiento municipal. En los hechos se produjo una modificación del proyecto original
que eliminaba el pago de contribuciones para las personas mayores de 65 años, sin compensación de la
pérdida de ingresos a los municipios del país. Los alcaldes de todo Chile alzaron su voz oponiéndose al
desfinanciamiento del Fondo común municipal. Luego de múltiples reuniones, finalmente se había logrado
un principio de acuerdo, diseñando un mecanismo que compensara con impuestos generales al FCM los
menores ingresos percibidos por pago de contribuciones. Pero el ejecutivo tenía en mente otra cosa, en
negociación tras cartón con alcaldes de su sector, modificó lo acordado. La fórmula que se llevó finalmente a
votación fue distinta, ésta compensa individualmente a cada comuna, no a través del FCM. El progresismo
sostiene que este mecanismo acentuará las desigualdades entre las tres comunas más ricas de Chile: las
Condes, Vitacura, Huechuraba, que concentran el 80% del pago de contribuciones, y los 342 municipios
restantes, que obtenían recursos del FCM. Se critica que los habitantes de todo el país, muchos de ellos de

comunas de bajos ingresos, terminen financiando a través de impuestos generales, a comunas que manejan
presupuestos multimillonarios.
La imagen del ministro de Hacienda muy molesto advirtiendo con tono brusco a la oposición “Si no
quieren compensación, se aprueba así nomás, y se acabó”, eleva un par de decibeles, un debate polarizado
desde el día uno de la tramitación de la mega reforma. La prepotencia y soberbia con que se ha manejado el
ministro de Hacienda, se explica porque tiene la mayoría parlamentaria en el bolsillo. El ministro Quiroz se
ha negado no sólo a negociar, sino a conversar siquiera con quienes piensan distinto. Gracias a la flexibilidad
táctica, entendido por todos como simple oportunismo, del PDG en la cámara, y de un par de elásticos
senadores independientes, ha podido sortear lo que es esencial a la democracia, el debate democrático con
los adversarios políticos. Ese es un tema pendiente, que no sólo va a impactar en la tramitación final del
proyecto de restauración conservadora, sino en la estabilidad social y política de los próximos dos años.
En política, como en la vida, todos los temas están relacionados. Así como hoy nadie tiene duda
alguna sobre la magnitud de la emergencia climática en 10 de las 16 regiones del país. Asimismo, nadie duda
de los fundamentales que son los recursos de los gobiernos regionales. Esperamos que las discusiones que
vienen se enfrenten con altura de miras, y pensando no en la ventaja chica que se obtiene por un voto
arrendado. Sino pensando en el plano más grande, donde vemos a todas las regiones del país como
igualmente importantes y nos comprometemos a fortalecerlas para que puedan proteger mejor y brindar
mayores oportunidades a sus habitantes.
Ernesto Sepúlveda Tornero