Para las niñas, niños y sus familias, el ingreso a la sala cuna o al jardín infantil constituye
un momento significativo, que puede despertar una serie de interrogantes y
aprehensiones, junto con traer una importante carga simbólica. También, es un desafío
para los equipos educativos, quienes son los llamados a generar instancias que faciliten
este proceso y promuevan espacios de bienestar.
El hecho de explorar un espacio distinto al conocido hasta ese momento –junto a
personas nuevas– puede generar diversas reacciones e incidir en la forma en que niñas y
niños inician su trayectoria educativa. Acá, pueden influir factores como el momento del
desarrollo en que se encuentren niñas y niños, y sus singularidades.
Desde el enfoque de derechos y la crianza respetuosa, es clave reconocer a niñas y niños
como sujetos de derechos. Su ingreso al jardín infantil requiere un acompañamiento
sensible de las personas adultas, que valide sus emociones y características, respete sus
tiempos y brinde explicaciones acordes a su etapa de desarrollo, favoreciendo su
bienestar, confianza y autonomía.
Por ejemplo, si una guagua ingresa a sala cuna, puede que se inquiete o llore al separarse
de su madre, padre o persona significativa, o es posible que esté más irritable o que
presente dificultades para conciliar el sueño.
Asimismo, son esperables en niñas y niños de mayor edad conductas como llanto, timidez,
dificultades para separarse de la persona significativa o ingresar al jardín sin despedirse.
Por eso el amor, acompañamiento y comprensión en esta etapa de familiarización es
clave.
En este sentido, el programa Fonoinfancia de Fundación Integra destaca algunos aspectos
que las familias pueden considerar al momento de enfrentar el paso de la casa al jardín
infantil:
Anticipe la experiencia: converse con niñas y niños de forma clara y acorde a su
edad sobre lo que vivirán en el jardín infantil.
Explíqueles quiénes estarán, qué actividades realizarán, quién irá a buscarles y a
qué hora, reforzando especialmente esto último.
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Muestre disponibilidad: escuche con atención lo que niñas y niños expresan con
palabras, gestos o emociones. Ofrezca cercanía física si la requieren e invíteles a
preguntar y compartir sus emociones.
Transmita seguridad: Explique que el jardín infantil es un espacio seguro donde le
cuidarán, podrá jugar y aprender con otras niñas y niños de su edad, usar
materiales distintos a los de casa y tener experiencias nuevas.
Confianza y tranquilidad: nunca mienta ni haga promesas que no podrá cumplir. Al
dejar a la niña o niño en la sala cuna o jardín infantil evite irse de forma abrupta.
Despídase con calma y refuerce que volverá a buscarle en un momento
determinado.
Cada ritmo es válido: cada niña y niño es único y vivirá este proceso de manera
diferente. No hay una única forma de reaccionar. Tenga en cuenta que todas las
emociones son válidas y forman parte del proceso de familiarización.
Finalmente, el director regional de Fundación Integra Magallanes, Alan Carrasco Concha,
planteó que “esta etapa también es una oportunidad de aprendizaje, por lo que escuchar,
estar atentos a las necesidades y acompañar con amor a niñas y niños es fundamental”,
invitando a las familias que requieran orientación sobre este tema o crianza respetuosa, a
recurrir a Fonoinfancia, programa de asesoría psicológica especializada no presencial de
Fundación Integra, llamando de forma gratuita al teléfono 800 200 818 o a través del chat
disponible en www.fonoinfancia.cl.

