Base Escudero asegura su operación invernal con mejoras estructurales 

Durante la LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62) organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH), en la base científica «Profesor Julio Escudero» se están ejecutando diversos trabajos de infraestructura decisivos para consolidar su funcionamiento como estación permanente durante los próximos años, mientras se avanza con la formulación del proyecto de la nueva estación. 

La modernización del sistema de agua potable, la reposición de techumbres y los estudios para un piloto de energías renovables forman parte del plan de mantención que lidera la Unidad de Proyectos del INACH, en coordinación con equipos logísticos y empresas especializadas.

Infraestructura clave para una base Escudero más segura

Entre las prioridades de esta campaña destaca el mejoramiento integral del sistema de agua potable. A inicios de 2025 se renovó toda la línea de agua e instaló una planta de ósmosis inversa; este verano se desarrolla la segunda etapa, centrada en la automatización del sistema con sensores para monitorear parámetros críticos. 

“Este año estamos desarrollando la segunda etapa, que consiste en la automatización de todo el sistema de agua potable y la incorporación de sensores que entreguen parámetros de cloro y pH para controlar la calidad del agua que se consume en la base”, explica Ricardo Faúndez, jefe de la Unidad de Proyectos del INACH.

En paralelo, se está reponiendo la techumbre de todos los módulos como parte de un plan de mantención transitoria, mientras se avanza en la formulación del proyecto de la nueva base Escudero. Un enero inusualmente benigno, con cerca de dos semanas de buen tiempo, permitió acelerar estos trabajos. “Tuvimos un mes de enero que muchos investigadores describen como excepcional, lo que les permitió cumplir varios de sus objetivos científicos y a nosotros avanzar rápidamente en el recambio de techumbres de la base”, añade Faúndez.

Otra tarea importante de esta campaña, vinculada tanto a la base actual como a la futura, son los estudios de avifauna y ruido para un piloto de energías renovables basado en hidrógeno verde. Según explicó el jefe de proyectos, este plan permitirá que Escudero cubra cerca de un 64 % de su consumo energético mediante generación eólica, a partir de ocho aerogeneradores de pequeña escala, de unos 15 metros de altura. Con la información que están levantando los consultores sobre rutas de aves y nidificación se definirá el emplazamiento de estas turbinas antes de ingresar la iniciativa al Comité de Evaluación Ambiental Antártica.

Escudero se afirma como plataforma para la ciencia

Desde el año 2025, Escudero opera como base permanente, con presencia de personal del instituto, así como investigadoras e investigadores durante todo el año. El período estival de la ECA 62, que se extenderá hasta fines de marzo, es clave para mejorar las condiciones de esa operación anual, reduciendo la dependencia de bidones de agua y reforzando la infraestructura. 

Según Faúndez, durante muchos años el agua de consumo humano se trasladaba en bidones hasta la base y ahora el contrato con la empresa que automatiza el sistema de agua potable incluye un manual y capacitaciones para quienes se queden en Escudero y para el personal del instituto, de modo que aprendan a leer los indicadores del sistema y a operarlo correctamente.

En esa línea, la reciente consultoría de análisis estructural, realizada en diciembre y enero, revisó completamente las instalaciones y permitirá priorizar proyectos de corto, mediano y largo plazo con evidencia técnica. “El objetivo es no solo planificar qué arreglos mayores requiere la base, sino también cuantificar esas necesidades y respaldar las solicitudes de presupuesto con evidencia”, explica el jefe de Proyectos.

La base Escudero es la principal puerta de entrada de la ciencia antártica chilena y punto de partida hacia otros enclaves más hacia el sur. “Esta base ha permitido durante años desarrollar ciencia de calidad, fortalecer la cooperación internacional y mantener al país con una voz autorizada en los foros más relevantes sobre Antártica”, afirma Faúndez.

Las personas y la logística tras los avances

En terreno, los trabajos estructurales están a cargo de una empresa contratista, con una cuadrilla de alrededor de ocho especialistas, dedicados a techumbres, automatización del agua y otras mejoras. A esto se suma el equipo logístico de la base (jefatura de mantención, personal eléctrico, encargados de planta de agua y carpintería) que se ocupa de las mantenciones menores y del funcionamiento cotidiano. 

En materia de recursos, las obras se financian a través del Programa Presupuestario “Infraestructura en Plataformas Científicas”, creado en 2019 para modernizar las bases y sostener la actividad científica. La logística representa una parte importante del costo de cualquier proyecto antártico: “Una parte muy significativa de cualquier presupuesto de infraestructura en la zona se la lleva la logística, que fácilmente puede representar hasta un 50 % del total”, advierte el jefe de Proyectos.

Respecto del proyecto piloto de energías renovables, el trabajo se desarrolla coordinadamente con la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ), el Ministerio de Energía y el Ministerio de Bienes Nacionales. Durante esta ECA, dos profesionales con drones completan la topografía del sector donde se proyecta instalar los aerogeneradores. “En el fondo compartimos las buenas experiencias entre los que trabajamos en Antártica y eso tratamos de implementarlo”, agrega Faúndez.

Lo que viene para Escudero en los próximos años

En paralelo a las obras actuales, el equipo de proyectos responde las observaciones ambientales  para el proyecto de la nueva base Escudero. “En este minuto estamos respondiendo las observaciones del Comité de Evaluación Ambiental Antártica. Una vez obtenida la aprobación ambiental, podremos comenzar la formulación del proyecto en el Sistema Nacional de Inversiones, con el apoyo de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas”, detalla Faúndez.

La nueva base está proyectada para construirse en cinco temporadas, lo que obliga a asegurar el funcionamiento de la actual base Escudero por al menos una década más. “Tenemos que, con esa mirada, poder proyectar mejoramientos y mantenciones mayores, en conjunto con las mantenciones que van ocurriendo año a año”, explica el jefe de proyectos, recordando que ya se normalizaron la red eléctrica y el sistema de agua.

Con la ECA 62 como hito, Escudero consolida mantenciones críticas, prepara el terreno para nuevas inversiones y fortalece la infraestructura de la principal plataforma científico-logística de Chile hacia el Continente Blanco, proyectándose como una base permanente, moderna y cada vez más sustentable. Gracias a los trabajos de recambio de techumbres, modernización del sistema de agua potable y estudios para el piloto de energías renovables desarrollados esta temporada, la instalación queda mejor preparada para sostener la operación anual de los equipos científicos y logísticos en los próximos años.