Ataques de perros provocan considerables pérdidas a familias ganaderas de sectores periurbanos de Punta Arenas

Graves pérdidas económicas y cambios en el manejo de sus
animales enfrentan familias ganaderas de sectores periurbanos de Punta Arenas, debido a los
reiterados ataques de perros a sus animales de producción. Una de las situaciones más
preocupantes afecta al productor lechero José Luis Mallada, de la granja La Asturiana, quien ha
perdido terneros y vaquillas, comprometiendo la continuidad de una actividad familiar que se ha
desarrollado durante cuatro generaciones.
La situación se ha intensificado durante los últimos tres años. Según relató Mallada, solo en la
temporada anterior perdió 20 terneros recién nacidos y otros cuatro o cinco animales de mayor
edad. A estas pérdidas se suman cinco vaquillas muertas en la actual temporada, cuyo impacto
económico se estima en aproximadamente $10 millones por concepto de producción de leche.
Esto se debe a que las cinco vaquillas muertas serían potenciales productoras de leche con un
promedio 60 litros diarios de leche en una temporada de 6 meses, considerando un precio de mil
pesos el litro de leche. En tanto la muerte de otros terneros impactan inmediatamente la
productividad lechera de las vacas madres, ya que en la jerga lechera se secan y dejan de producir
leche inmediatamente, reduciendo la producción de quesos, principal fuente de ingresos para la
familia.
El productor, usuario de INDAP y dedicado también a la elaboración de quesos, explicó que los
ataques no solo representan la pérdida directa de animales, sino que afectan la productividad,
incrementan los costos y obligan a modificar el manejo intrapredial habitual del ganado para
intentar protegerlo.
“En los últimos tres años, los ataques de perros se han vuelto insostenibles. El año pasado
perdimos 20 terneros recién nacidos y otros cuatro o cinco animales de mayor edad, y esta
temporada los ataques continúan. Nosotros vivimos de la lechería y elaboramos nuestros propios
quesos; cada animal que perdemos significa menos producción y más gastos”, señaló Mallada.
El productor hizo un llamado a los propietarios de mascotas a actuar con responsabilidad y evitar
que sus perros deambulen libremente. “No puede ser que la irresponsabilidad de algunos termine
poniendo en riesgo el trabajo y el sustento de tantas familias ganaderas”, enfatizó.
Un problema que afecta a más familias rurales
La situación también afecta a su vecino Carlos Cárdenas Hernández, quien informó la pérdida de
seis terneros y una vaquilla producto de ataques de perros. El vecino advirtió que las medidas
deben ser permanentes y no limitarse a intervenciones temporales.
“Esto no se soluciona retirando perros por una o dos semanas y después dejando que el problema
continúe. Necesitamos que los dueños se hagan responsables de sus mascotas y que se cumpla la
ley. No puede ser que, por la irresponsabilidad de algunos, las familias ganaderas tengamos que
sufrir las consecuencias y perder nuestros animales”, manifestó.

Ambos testimonios evidencian una problemática que afecta especialmente a pequeños productores
ubicados en zonas periurbanas, donde la actividad ganadera convive con sectores residenciales.
En estos casos, los ataques pueden comprometer no solo el patrimonio de las familias, sino
también la continuidad de emprendimientos productivos que generan alimentos y empleo local.
SAG llama a denunciar los ataques
El director regional (S) del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Gustavo Stantone Yunge,
manifestó su preocupación por la situación que enfrenta la familia Mallada y destacó la necesidad
de contar con denuncias que permitan dimensionar la magnitud del problema.
“Lo que está ocurriendo en este predio es dramático y refleja una problemática que afecta a
numerosos productores ganaderos, especialmente a quienes desarrollan su actividad en sectores
periurbanos. Estamos hablando de una familia con cuatro generaciones dedicadas a la lechería,
que hoy enfrenta pérdidas muy importantes producto de los ataques de perros”, indicó.
La autoridad hizo un llamado a los productores a denunciar estos hechos, ya que los antecedentes
permiten conocer la frecuencia y gravedad de los ataques y contribuir a impulsar las medidas que
sean necesarias.
Asimismo, instó a la comunidad a asumir responsablemente el cuidado de sus mascotas,
advirtiendo que los perros que deambulan sin supervisión pueden ocasionar graves daños a la
actividad ganadera y poner en riesgo el sustento de las familias rurales.
“La tenencia responsable no es solo un deber con nuestras mascotas, sino también un compromiso
con nuestros productores, su trabajo y la actividad agropecuaria de la región”, recalcó.
Agricultura refuerza el llamado a la tenencia responsable
Por su parte, el seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada, señaló que lo ocurrido en la granja La
Asturiana debe generar conciencia sobre las consecuencias que puede tener la falta de control de
las mascotas.
“Cuando una persona deja que su perro deambule libremente por las calles o los sectores rurales,
puede pensar que no está causando ningún daño. Sin embargo, las consecuencias las están
sufriendo otras familias, pequeños productores ganaderos que viven de su trabajo y que ven
amenazado su sustento por los ataques a sus animales”, sostuvo.
La autoridad explicó que un perro puede tener un comportamiento dócil en el hogar, pero, al
encontrarse sin supervisión en otros espacios, puede manifestar conductas instintivas que pongan
en riesgo a los animales de producción. Por ello, recalcó que la prevención comienza con la
responsabilidad de cada propietario.
“Si usted tiene un perro, manténgalo bajo su cuidado, no permita que deambule libremente y evite
que su mascota se convierta en un riesgo para otros animales y para el trabajo de las familias
rurales”, enfatizó.
Cavada agregó que la fiscalización y las eventuales sanciones corresponden a las municipalidades
y a los organismos competentes, según las atribuciones legales y las circunstancias de cada caso.
Finalmente, las autoridades reiteraron el llamado a la comunidad a reforzar las medidas de cuidado
de sus mascotas y a los productores a denunciar los ataques, con el objetivo de prevenir nuevas
pérdidas y proteger el trabajo de las familias ganaderas de Magallanes.