Internos del Complejo Penitenciario de Punta Arenas se forman como agentes de prevención del suicidio

En un entorno donde muchas veces el sufrimiento emocional puede permanecer en silencio, detectar una señal a tiempo puede marcar una diferencia. Bajo esa premisa, el Complejo Penitenciario de Punta Arenas desarrolló una inédita jornada de formación de Monitores Gatekeeper, integrada por personas privadas de libertad pertenecientes a distintos módulos del establecimiento.

La actividad se realizó en el marco de la conmemoración del Día Mundial para la Prevención del Suicidio y forma parte de una estrategia más amplia impulsada por el Área Técnica del recinto penitenciario para fortalecer la prevención de la conducta suicida.

Los participantes fueron capacitados para reconocer señales de alerta y cambios relevantes en el comportamiento de sus compañeros, desarrollar una escucha inicial y, principalmente, dar aviso y activar oportunamente las redes institucionales de apoyo cuando detecten una situación de riesgo.

La apuesta tiene un componente especialmente relevante: quienes comparten diariamente un mismo módulo pueden advertir cambios, expresiones de desesperanza, aislamiento u otras señales que no siempre son visibles inmediatamente para los equipos institucionales.

Por ello, los monitores no reemplazan la labor de psicólogos, profesionales de salud ni funcionarios. Su tarea es convertirse en un eslabón temprano de una cadena de prevención, favoreciendo que una persona que atraviesa una crisis pueda acceder oportunamente a ayuda especializada.

La formación de Gatekeepers es una de las líneas del Plan Piloto Local de Prevención del Suicidio del Complejo Penitenciario de Punta Arenas, iniciativa que contempla además la evaluación y seguimiento de personas que presentan riesgo suicida, capacitación de funcionarios, fortalecimiento de mecanismos de derivación y coordinación institucional y acciones de posvención frente a eventos críticos.

De esta manera, la prevención deja de estar concentrada únicamente en el momento de la crisis y comienza a instalarse como una tarea cotidiana y compartida.

Desde el Área Técnica del establecimiento destacaron que uno de los principales desafíos es avanzar hacia una cultura institucional de prevención, donde hablar de salud mental, reconocer oportunamente el sufrimiento de otra persona y solicitar ayuda sean entendidos como acciones de cuidado y protección de la vida.

La jornada culminó con la certificación de los nuevos Monitores Gatekeeper, quienes conformarán una red preventiva distribuida en distintos módulos del recinto penitenciario.

La experiencia busca instalar un mensaje sencillo pero fundamental dentro de la comunidad penitenciaria: nadie necesita convertirse en especialista para advertir que alguien no está bien; a veces, escuchar, preguntar y pedir ayuda a tiempo puede ser el primer paso para proteger una vida.

Con esta iniciativa, el Complejo Penitenciario de Punta Arenas fortalece su trabajo preventivo incorporando activamente a funcionarios, profesionales y personas privadas de libertad en la construcción de un entorno penitenciario más atento, coordinado y comprometido con el cuidado de la vida.