Parque Karukinka releva el patrimonio biocultural de Tierra del Fuego en el Día Internacional de los Pueblos Indígenas

Cada 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, una
fecha dedicada a reconocer y visibilizar la cultura, los derechos y aportes de las
comunidades originarias en todo el mundo. En este contexto, WCS Chile destaca al
pueblo Selk’nam, habitantes originario de la isla grande de Tierra del Fuego por los
últimos 10 mil años.
El parque Karukinka, nombre con el que el pueblo Selk’nam denomina a Tierra del
Fuego, forma parte integral de su territorio ancestral. La visión actual del trabajo de
WCS para el parque Karukinka tiene un foco importante en la restauración y promoción
del patrimonio cultural Selk’nam, como elemento fundamental para lograr los objetivos
de conservación del área protegida. Hema’ny Molina es representante de la Comunidad
Selk’nam Covadonga Ona, la única comunidad del pueblo Selk’nam que habita
actualmente el territorio ancestral en el lado chileno de la isla. Ella explica que el
Parque Karukinka «se ha convertido en nuestra casa. Es el único lugar en Tierra del
Fuego en donde sí podemos decir que tenemos un espacio para desarrollarnos como
pueblo en nuestro territorio».
Para Hema’ny, “el reconocimiento a ser un pueblo vivo es lo primero que hay que
destacar”. Y añade: “Quizás la mirada que debería tener el Estado, en este caso la
tiene el Parque Karukinka, un parque privado, que se abre a la realidad actual, en la
cual reconoce y valora el hecho de que el pueblo Selk’nam esté presente, esté vivo y
esté en el territorio”. Karukinka es un espacio de conservación donde pueden
desarrollarse “con prácticas ancestrales, con estudios y, a la vez, poniendo en valor el
pasado, levantando las simientes para el futuro”. Por eso considera que la existencia
del parque Karukinka es positivo “no sólo para el pueblo Selk’nam, sino que para todo
el entorno, para la comunidad fueguina, para la región y para el país. El hecho de que
haya un espacio de conservación que tiene los parámetros de exigencia dentro de lo
que es la restauración, la conservación, la mirada científica, la investigación y los
espacios para los diferentes actores de la sociedad civil, creo que es importantísimo”.
El Plan de Manejo del parque es un instrumento de gestión que utilizan las áreas
protegidas para diseñar e implementar las acciones necesarias para conservar de
manera efectiva. En este se reconoce a la cultura Selk’nam como un valor focal de
conservación, entendida como el conjunto de conocimientos, prácticas, idioma,
ceremonias y formas de relacionarse con la naturaleza que han sido transmitidas por
generaciones.

Melissa Carmody, directora de Áreas Protegidas de WCS Chile, cuenta que “se incluye,
junto con los otros objetos de protección biológicos, a este valor focal de conservación
cultural y todos aquellos elementos asociados a su revitalización, restauración y que se
puedan situar dentro del trabajo de conservación del parque”. “La conservación no es
una disciplina que se haga a espaldas de las personas ni de las comunidades.
Entonces, poder integrar desde el principio de una planificación a las personas de la
comunidad Selk’nam de Tierra del Fuego era una necesidad que resultó siendo una
oportunidad para conocernos, pero también para aprender otras formas y miradas de
hacer conservación, además de la ciencia tradicional o la ecología y la biología”,
agrega.
Desde WCS Chile, se valora el proceso de revitalización cultural impulsado por la
comunidad Selk’nam de Tierra del Fuego en los últimos años, con quienes la
organización busca fortalecer el trabajo colaborativo para contribuir a la protección del
patrimonio biocultural de Karukinka.
Hema’ny Molina enfatiza que la valoración de un pueblo originario no puede “estar
suscrito a un día en el año”. “Debiera ser un trabajo colaborativo constante, como el
trabajo que existe entre la comunidad Covadonga Ona, con su Fundación Hach Saye, y
Parque Karukinka y WCS Chile. Creo que es un referente porque acá nos dedicamos a
trabajar todo el año y todos los años desde que nos conocemos, y eso tiene más valor”.
El Parque Karukinka reafirma su compromiso con una conservación que entiende que
proteger la biodiversidad significa resguardar la memoria y la identidad de los pueblos
que son parte de este territorio ancestral.