Esta semana, continuamos viendo imágenes muy preocupantes de los daños producidos por la
emergencia climática en el centro sur y norte de nuestro País. Alcaldes y alcaldesas de las comunas
anegadas, clamando por la ayuda estatal, que no ha llegado con la celeridad esperada. Todo en medio de un
debate que no termina con la tramitación de la mega reforma tributaria del gobierno. Ya se descartó incluir a
las regiones de atacama y de Coquimbo a la Ley de reconstrucción, bajo la promesa de incluir recursos en la
ley de presupuestos de 2027. Una determinación que no dejó indiferentes a los parlamentarios locales,
quienes han insistido en que se busque otra forma más expedita de financiar las cuantiosas reparaciones. En
este contexto resulta sorprendente que del propio oficialismo se difunda que se convocará a la propia
ciudadanía para que aporte dinero a la reconstrucción. Una idea desconcertante que echa por tierra los
múltiples discursos y promesas de campaña.
Como si no bastara con estas inquietantes ideas, otro político oficialista propuso ni más ni menos
que privatizar CODELCO para contar con recursos para la reconstrucción. Para no ser menos, otro político
aún más ultra que el anterior, ofreció vender CODELCO y repartir dos millones de pesos a cada chileno. Así
de simple, resolver los problemas de hoy, desprendiéndose de la riqueza que pertenece a la nación toda.
Esta no es una simple discusión de sobre mesa. Es ni más ni menos la joya de la corona del
patrimonio del Estado de Chile. Una que ni los propios esbirros de la dictadura, los civiles de ultra derecha
que formaron parte del régimen de Pinochet lograron privatizar. En su oportunidad se impuso la idea de
conservar la empresa bajo el dominio estatal. Aunque no corrieron la misma suerte más de 30 empresas de
distintos tamaños. Entre las de mayor valor estratégico están las generadoras y distribuidoras de energía, las
de telecomunicaciones, las líneas aéreas, y muchas otras más, que era que no, en algunos casos fueron
adquiridas por altos ejecutivos del régimen, gracias a convenientes créditos de Banco Estado.
Pero de eso ha pasado demasiado tiempo, nadie recuerda el despojo que sufrió el Estado de Chile, y
lo que no se sabe, a nadie le importa. Pero de lo que hablamos acá es de una empresa que ha sido la piedra
angular de los ingresos del estado por décadas. ¿Por qué será este interés en privatizarla justo ahora? Si
hacemos un poco de historia, debemos consignar que, durante la mayor parte del siglo XX, la riqueza minera
de Chile estuvo en manos de compañías privadas extranjeras. En el caso del cobre desde comienzos del siglo
XX, los principales yacimientos eran controlados por empresas de origen norteamericano. La idea de
recuperar las riquezas del subsuelo para el dominio nacional, encendió con fuerza en la década del 60’ del
siglo XX. El presidente Eduardo Frei Montalva, inició en 1964 el proceso de “Chilenización” del cobre. En el
congreso nacional se aprobó la Ley N° 16.425 que determinó la creación de sociedades mixtas con las
empresas extranjeras, en las cuales el Estado tendría 51% de la propiedad de los yacimientos. Sin embargo,
el inicio de un ciclo de altos precios del Cobre, y ante un incremento cuantioso de las utilidades de las
trasnacionales norteamericanas, se instaló en la opinión pública la urgencia de avanzar hacia la
nacionalización total. Al término del gobierno de Frei Montalva, se había avanzado en conversaciones para
una especie de nacionalización pactada, pero fueron las candidaturas de Radomiro Tomic de la DC, y
Salvador Allende de la UP, quienes recogieron el tema en la campaña presidencial de 1970. Tras la victoria
de Allende y la UP, el 11 de julio de 1971, el Congreso Nacional aprobó por votación unánime, la Ley N.°
17.450 que estatizó la gran minería del cobre, y creó La Corporación Nacional del Cobre (CODELCO),
completando el proceso de adquisición que había iniciado el Estado de Chile durante el gobierno de Frei
Montalva. En consecuencia, los bienes e instalaciones de las compañías extranjeras pasaron a ser totalmente
estatales y la Corporación del Cobre fue la encargada de administrar y organizar las subsidiarias (El Teniente,
Chuquicamata, Exótica, Salvador y Andina). Para conmemorar la nacionalización del cobre, el Banco Central
de Chile aprobó la emisión de billetes conmemorativos de quinientos escudos, que por primera vez
representaban a un minero con su casco, y en el reverso se representaba la mina de Chuquicamata. Ese
billete fue conocido popularmente como “El minero”, por la imagen del obrero y llevaba la siguiente
leyenda: “11 de julio de 1971, día de la nacionalización del Cobre, Salitre y Hierro”.
Huelga decir la importancia que ha tenido para nuestro país, que la principal riqueza minera se
encuentre bajo pleno dominio nacional. Pero qué importancia tiene hoy en 2026, para que algunos políticos
ofrezcan su privatización. Para saberlo acudimos a la memoria anual de 2025 de CODELCO. En palabras
simples, es la principal minera de Cobre del mundo. Lo dicen sus cifras de producción de 2025, con 1.334.445
toneladas métricas finas (tmf). Esto se obtuvo de la explotación de 7 Minas, 4 de ellas a rajo abierto:
Chuquicamata, con 266 mil toneladas de producción y 3.992 trabajadores; Radomiro Tomic con 295 mil
toneladas de producción y 1.583 trabajadores; Ministro Hales con 153 mil toneladas de producción y 832
trabajadores; y Gabriela Mistral con 82 mil toneladas de producción y 494 trabajadores. A estas se suman 3
minas con explotación como Mina subterránea y a rajo abierto: Salvador con 47 mil toneladas de producción
y 1.434 trabajadores; Andina con 182 mil toneladas de producción y 1.611 trabajadores, y El Teniente con
310 mil toneladas de producción y 3.934 trabajadores.
Hablamos de una empresa de una magnitud colosal, un verdadero gigante minero con 15.739
trabajadores de dotación propia, de los cuales 2.935 son mujeres. Y con 61.079 trabajadores de empresas
contratistas. Asimismo, CODELCO constituye un motor para la pequeña y mediana empresa, mantiene
contratos con 3.102 proveedores. De los cuales 2.829 son de Chile, 1.627 son pymes y 557 son proveedores
de localidades donde están emplazados los yacimientos mineros. Además de lo anterior, la compañía no es
un mero actor estatal, es una empresa que lidera el mercado minero y es un articulador de inversiones en el
sector. Es así como CODELCO tiene participación en las mineras privadas El Abra, Anglo American Sur y
Quebrada Blanca, con lo que la producción total de Cobre de la empresa sumada a la producción en
yacimientos propios, llegó en 2025 a 1.439.732 toneladas métricas de cobre fino.
¿Quién estará detrás del deseo de privatizar CODELCO?, un activo de esta naturaleza no está al
alcance de simples mortales. De hecho, la empresa no sólo es líder global en el mercado del Cobre, sino que
también en el del Litio. Esto fue gracias a la fusión de la filial de CODELCO Minera Tara y SQM Salar, que el 27
de diciembre de 2025 dio origen a la empresa NovAndino Litio, de la cual CODELCO mantiene la propiedad
mayoritaria. Esta empresa produjo en 2025 un total de 233 mil toneladas de Equivalente de Carbonato de
Litio (LCE). Esta operación incrementó el valor de CODELCO, y abrió al Estado de Chile la posibilidad de
acceder a contar de 2025 a las utilidades del negocio del Litio. Son muy auspiciosas las perspectivas que abre
para Chile el giro mundial hacia la electro movilidad, donde Cobre y Litio, son elementos imprescindibles y
de demanda creciente. Hoy CODELCO traspasa el cien por ciento de sus utilidades al estado de Chile, su
único dueño. Gracias a eso, los aportes han sido sustanciales al financiamiento de las políticas públicas desde
su creación hace 55 años.
El 7 de julio de 2016 se publicó en el diario oficial la Ley N° 20.929, originada en moción de los
senadores socialistas Alfonso De Urresti e Isabel Allende, el senador de la UDI Hernán Larraín y el senador
del PPD Felipe Harboe, en ella se instituye el día 11 de julio de cada año, como el Día de la dignidad nacional,
en recuerdo y homenaje al día de la nacionalización del Cobre.
¿Será que recordaremos el pasado y presente de grandeza de la minera estatal sólo como una
efeméride, o nos pondremos firmes para exigir de los políticos que respeten nuestra historia y el patrimonio
nacional?
Ernesto Sepúlveda Tornero

