Pymes sepultan mega-reforma de Kast y Seremi del Trabajo admite que el gobierno no puede garantizar su éxito

La Conupia acusó un «traje a medida» para las grandes empresas y selló una
alianza con la CUT para frenar la privatización de Codelco. El seremi del
Trabajo reconoció que desconocen si las medidas funcionarán.

La Confederación Nacional de la Pequeña, Mediana Industria, Artesanado y Cooperativas
de Chile (Conupia) rechazó de forma tajante la megarreforma económica y tributaria del
Gobierno de José Antonio Kast, acusando un total abandono hacia las micro, pequeñas y
medianas empresas. El gremio denunció que el diseño del proyecto carece de equidad y
está estructurado exclusivamente para favorecer al gran capital y las grandes inversiones.
El secretario general de la Conupia, Francisco Marín Muñoz, criticó con dureza la gestión
del Ejecutivo, señalando una «falta de apoyo real» que estrangula al sector de menor
tamaño.
Marín advirtió que la iniciativa ignora de forma deliberada el alivio regulatorio y bloquea el
financiamiento urgente que necesitan las pymes para subsistir.
Incertidumbre oficial y fracaso en empleo.
La respuesta del Gobierno profundizó las críticas a la reforma. Consultado sobre estos
cuestionamientos, el seremi del Trabajo regional, José Miguel Salas, intentó blindar la
propuesta asegurando de forma genérica que «todo se hace por el bien del país» y exigió el
fin de la «ideologización» opositora. Sin embargo, en una declaración que contradice el
optimismo del Ejecutivo, la autoridad laboral reconoció abiertamente que el Gobierno no
sabe si las iniciativas implementadas tendrán éxito ni puede asegurar sus resultados
económicos. A esta falta de certezas se sumó la admisión de un duro revés para la gestión
gubernamental en la zona: el seremi reveló que el plan de reactivación es un fracaso
práctico a nivel local, ya que solo tres empresas de toda la región se han sumado al subsidio
al empleo.
Alianza sindical y alerta por Codelco.
Ante el nulo espacio de diálogo con La Moneda, la Conupia concretó una alianza
estratégica con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) para pasar a la ofensiva. La
urgencia del bloque sindical y gremial radica en una grave alerta: denuncian que la
administración de ultraderecha busca desmantelar las empresas públicas y «vender Codelco
al mejor postor».
Finalmente, Francisco Marín lamentó la ceguera política de las autoridades estatales.
Sentenció que el Gobierno se allana a legislar de espaldas al gremio que sostiene la
economía interna, generando más del 90% de los puestos de trabajo en el país.