Chile ¿se siente diferente? ¿y Magallanes?

Han transcurrido los primeros cien días del Gobierno del Presidente José Antonio Kast e
inventaron un slogan: «Chile se siente diferente».

Los gobiernos no se evalúan por sus campañas publicitarias. Se evalúan por los resultados
que generan en la vida de las personas y por la capacidad que tienen de construir un
proyecto de futuro para sus territorios. Desde Magallanes, la pregunta es simple: ¿cómo
avanzará nuestra región durante los próximos cuatro años?

Hasta ahora conocemos los diagnósticos. Lo que aún no conocemos con claridad es cuál es
la hoja de ruta que este gobierno propone para la región más austral del país.

¿Cuál es la meta de viviendas para Magallanes? ¿Qué proyectos de infraestructura serán
prioritarios? ¿Cuál será la estrategia para fortalecer el desarrollo económico regional?

Tengo una hipótesis esperando ser refutada: La maña ideológica que empuja al gobierno de
Kast es particularmente grave para regiones como Magallanes. Bajar la recaudación fiscal,
bajar los impuestos a los más ricos, subir la bencina reduciendo el MEPCO y endeudándose
aún más, es peor para regiones que requieren de una acción decidida del Estado,
organizando pero también invirtiendo para generar condiciones habilitantes para la
industrialización y desarrollo. Por ejemplo, el plan de Kast de eximir de pago de las
contribuciones, pone en riesgo a ciudades como Puerto Natales y Porvenir cuyos
presupuestos dependen en más de un 50% del Fondo Común Municipal.

Durante décadas, las regiones hemos escuchado promesas sobre descentralizar el país.
Sin embargo, la verdadera descentralización no consiste en realizar visitas protocolares,
pasar revista en las glorias navales, ni en trasladar actividades desde Santiago a las
regiones por algunos días. La descentralización real implica transferir poder, recursos y
capacidad de decisión.

Los magallánicos sabemos que el desarrollo no llega por generación espontánea. Nuestra
historia regional demuestra que los grandes avances han ocurrido cuando han existido
visión estratégica, inversión pública sostenida y decisiones políticas que reconocen nuestra
condición extrema y nuestro valor geopolítico para Chile.

Magallanes necesita más autonomía para priorizar inversiones, resolver problemas locales y
desarrollar proyectos estratégicos sin depender permanentemente de autorizaciones
centrales. El caso del Club Hípico es un ejemplo. A partir de una decisión unilateral y
centralista se sepulta la posibilidad de desarrollo urbano para Punta Arenas, nos vale
preguntar ¿Dónde están los más de $20.000 millones de pesos que se iban a invertir en

nuestra austral región? ¿Quién pagará la multa que piden los dueños por cancelar la
expropiación?

Las regiones no cambian por decreto ni menos, por campañas comunicacionales. Las
regiones cambian cuando cuentan con más inversión, atribuciones y oportunidades y por
sobre todo, una voluntad de diálogo transversal para poner en práctica una estrategia de
desarrollo. Esa es una conversación que, a cien días de gobierno, todavía está pendiente.

Marco Uribe Saldivia
Arquitecto
Ex SEREMI MINVU Magallanes