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Saturday 17 November 2018
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LA DC Y EL GOLPE

Para el recién pasado 11 de septiembre, decidimos con un grupo de camaradas participar activamente de las convocatorias realizadas por las organizaciones de Derechos Humanos, en conmemoración de los 45 años del Golpe de Estado. Sabíamos perfectamente que no sería fácil, ya que como militantes de este partido, es cotidiano en este tipo de manifestaciones que se nos recuerde que camaradas nuestros, días antes del golpe, no defendieron al gobierno del Presidente Allende y que incluso justificaban posteriormente la acción militar.

Es difícil cargar con esta culpa para tantos de nosotros, que nacimos luego del 73 y que conocimos otra historia. La que nos habla de “la carta de los 13” que condenaban el golpe de estado, la acción de tantos democratacristianos en la Vicaría de la Solidaridad y en el comité Pro-Paz, de los líderes de agrupaciones y comités de Derechos Humanos en las diversas regiones, de los que encabezaban núcleos de No Violencia Activa, y de los presidentes de sindicados y coordinadores de comunidades eclesiales de base que participaron en el Puntarenazo, entre tantos otros activos opositores al régimen.

Es aquí donde la cabeza me pide que pare. En un mismo cuerpo ¿pueden convivir dos almas?, o mi partido, la Democracia Cristiana, ¿ha vivido en su historia una constante contradicción?

La respuesta me llega al recordar el ejemplo de un hombre en particular,  me refiero a Eduardo Frei Montalva, quien fue en un principio un opositor al gobierno de Salvador Allende. No estuvo en la carta de los 13, pero a poco andar se dio cuenta de su error por omisión e inició un proceso de lucha contra el régimen militar, el cual encuentra su cumbre en el discurso del Estadio Caupolicán contra la constitución ilegítima del difunto dictador.

Como toda acción tiene una consecuencia, el convertirse en uno de los líderes opositores significó que se concretara una red conspirativa tal, que terminaría costándole la vida. Fue envenenado, lentamente, por médicos y agentes del estado, proceso judicial que actualmente se encuentra abierto y que cada día nos muestra hasta donde aún llegan los tentáculos de la “extinta” dictadura. En este caso en particular, hasta el encubridor subsecretario Luis Castillo.

Pero esto no termina aquí, ¿es necesario esconder bajo la alfombra la acción u omisión de algunos camaradas en el contexto del golpe de estado? Creo que no. ¿Es significativo poner como “la versión oficial” de la DC en esos días, la carta de los 13? Sería insuficiente. Personalmente, estimo que hay que reconocer lo que es cierto, nos guste o no: en Septiembre de 1973, no hubo una sola voz en la DC que se opusiera, pero durante los años 80, fuimos una de las tantas piezas importantes para terminar con el sufrimiento en que se vio inmersa la Patria por 17 largos años.

Termino haciendo recuerdo a tantos hombres y mujeres a los cuales arrebataron sus sueños, sus familias e incluso sus vidas, en especial por los de nuestra región y por tantos jóvenes que sólo soñaban con un mejor país para todas y todos.

La memoria es importante y es una obligación no olvidar.

Justicia, verdad y reparación.

Javier Muñoz Vidal

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