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Monday 19 November 2018
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El 18 de febrero de 1948 se inauguró la Base chilena Antártica Bernardo O’Higgins

base20o20hLa Base Militar Antártica General Bernardo O’Higgins Riquelme
fue inaugurada el 18 de febrero de 1948, cuyo nombre se
eligió en homenaje al prócer que vislumbró el potencial
estratégico y económico que significaba para Chile la
posesión de las tierras antárticas.

La ceremonia estuvo presidida por el Mandatario de la
República Gabriel González Videla, acompañado de la Primera
Dama de la Nación Rosa Markmann, el Ministro de Defensa
Tobías Barros Ortiz, el Comandante en Jefe del Ejército
General Ramón Cañas Montalva y gran cantidad de autoridades
civiles y militares.

En este caso se debe recordar que en agosto de 1831, cuando
a pesar del aún escaso conocimiento de la zona, O’Higgins
desterrado en Perú, tuvo la visión y comprensión estratégica
del rol que debería ocupar Chile en la Antártica, cuando se
expresó de la siguiente manera:

“Una simple mirada al mapa de Sudamérica es suficiente para
probar que Chile, tal como queda descrito, posee las llaves
de esa vasta porción del Atlántico Sur, en que prevalecen los
vientos del Oeste, esto es, desde el paralelo 30 hasta el
Polo, y también posee las llaves de todo el Gran Pacífico”.

Posteriormente, en 1939, cuando el debate antártico ya había
sido iniciado por Argentina, el catedrático Julio Escudero
Guzmán comenzó un valioso estudio para reunir con claridad
los derechos chilenos en la Antártida, influenciado por el
Comandante Cañas, gran conocedor del Continente Helado, quien
propiciaba la necesidad de que Chile demarcara legalmente sus
límites.

El trabajo de ambos fue fundamental para la decisión tomada
en noviembre de 1940, cuando el Presidente Pedro Aguirre
Cerda decretó la fijación de límites chilenos antárticos
entre los meridiano 53º y 90º, estableciendo la soberanía
sobre cerca de 1 millón 250 mil kilómetros cuadrados, de los
14 millones de kilómetros cuadrados que posee la Antártica.

Cabe destacar que la Antártica está a sólo 990 kilómetros
del continente, pero el 98 por ciento de su suelo está
cubierto por hielo y nieve, y más del 99 por ciento es una
especie de desierto helado, más seco que el Sahara, pues las
lluvias llegan sólo a 7 milímetros anuales. Además posee el
90 por ciento de las reservas de agua dulce que se trata de
unos 30 millones de kilómetros de cúbicos de hielo.

Hoy está comprobado, además, que la península antártica,
aquella que vemos a diario en los informes del tiempo
atmosférico, es una prolongación de la Cordillera de Los
Andes; por eso dicha extensión, junto al archipiélago que la
comprende, es llamada “Tierra de O’Higgins”, en honor de
nuestro visionario prócer.

Cabe consignar que la presencia del Ejército de Chile en las
actividades antárticas se inició con la primera expedición a
este continente en el mes de febrero de 1947, cuyo objetivo
era practicar un reconocimiento de la región e informar a la
superioridad la posibilidad de establecer una base militar,
lo más al sur posible.

Ese mismo año el General Cañas planificó la construcción de
una Base permanente del Ejército en el continente Antártico.
Luego en el mes de diciembre se nombraron a los Oficiales y a
la Tropa, los que procedieron a la creación, instalación y
guarnición de ella, siendo designado su primer Comandante el
Capitán Hugo Smihdt Prado.

Sin embargo, la vida en la región es difícil; las mesetas
antárticas registran temperaturas medias de 50 a 60 grados
bajo cero en invierno, pero se ha llegado a temperaturas bajo
los 80 grados. En tales condiciones la vida es supervivencia,
y a diferencia de los helados mares del Ártico, el Polo Sur
no conoce grandes animales terrestres.

A su vez, el viento a veces alcanza a 40 o 50 nudos, es
decir hasta unos 90 kilómetros por hora, entonces la
sensación térmica baja por sobre los 20 o 25 grados, de lo
marcado por los termómetros. En esas circunstancias las
partes del cuerpo expuestas al frío se congelan en menos de
un minuto.

Geográficamente la Base O’Higgins se encuentra situada a 3
mil 755 kilómetros de Santiago, e inició sus actividades con
una dotación de seis hombres, al mando del Capitán Schimdt,
en una instalación de 125 metros cuadrados y un hangar anexo.

En el verano del 2002 se construyó un muelle y un nuevo
gimnasio, posibilitando la práctica de deportes que antes era
imposible realizar. En noviembre del mismo año, se inició la
construcción de una nueva base, que cuenta con la
infraestructura, equipamiento y tecnología más acorde a los
tiempos actuales, dando más comodidad al personal.

Así la misión de estos soldados antárticos es materializar
la soberanía de Chile en la zona, a través de la presencia y
actividad profesional y técnica del personal del Ejército,
brindando apoyo a las actividades científicas nacionales y
extranjeras. Adicionalmente, deben remitir informes
meteorológicos, glaciológicos, mareográficos, y de fauna,
además de ejecutar trabajos de exploración y reconocimiento
terrestres.

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